lunes, 13 de abril de 2009

LA CRISIS DEL CAPITALISMO QUE NOS HA JODIDO

El síntoma de la crisis empezó a sentirse como una pequeña enfermedad metida en los huesos del sector de las inmobiliarias en Estados Unidos y en los precios de las materias primas, que luego se trasladó a España, Francia, al Reino Unido y a todo el mundo. Entonces, los sabios de la economía no presentían el fenómeno que posteriormente iba a desarrollarse como una crisis global de todo el sistema. Mientras tanto, el presidente Bush decía que la crisis era una burbuja especulativa de un día de bolsa y que pronto el sector se recompondría como por arte de magia (agrego yo FFD). Pero no fue así. La crisis se ha ido desarrollando como una enfermedad crónica al interior del sistema capitalista mundial, tocando a fondo a todos sus órganos y nervios más sensitivos y que a fuerza de tozudez, se ha ido imponiendo, muy a pesar de la pretendida manipulación de que ha sido objeto por parte de los gurúes que se alojan en los institutos de investigación y en las facultades de las archifamosas universidades norteamericanas y Europeas, en el Fondo Monetario Internacional, en el Banco Mundial, en las bolsas de valores de Nueva York, Tokio, Londres, Madrid, Berlín, Suiza y París y en todo la burguesía dominante del capitalismo mundial. El propósito era ocultar el fracaso de un sistema y del modelo neoliberal que nos vendieron perfecto como en botica mocana la dama de hierro Margaret Tatcher; el mediocre actor de segundos papeles, el extinto vaquero que llegó a ser presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan; los esposos Milton y Rose Friedman, EPD y sus Chicago Boy; en el sur los compró, el intrépido Carlos Saúl Menen que acorraló a Argentina con su galimatías, ¡che!; en Chile, el impertérrito dictador Pinochet aplicó la fórmula a sangre y fuego; y aquí, en el patio neocolonial criollo, a ritmo de merengue, en el trayecto del sol, el árabe Andy y su Escudero Aristy desde la Fundación Economía y Desarrollo y la PUCMM de Agripino, financiadas por la USAID.

Es una crisis profunda, aunque no la crisis catastrófica que esperaban los marxistas de manuales y sobaqueras de la UASD en los tiempos heroicos del balaguerato, que al doblar de la esquina tenían su revolución, como el otrora izquierdista, ahora dirigente del perredeísmo Fafa Taveras con su “revolución inminente”, de haber sido así, se debió esperar debajo de la mata de mango la revolución llegase. Pero la revolución no camina de forma lineal y espontánea, decía el viejo Marx en sus encarnizados debates políticos-ideológicos; es como el borracho y el caimito dominicano, camina en zigzag y hay que tumbarlo a pedradas; el capitalismo tampoco se cae solo. Es un sistema con una gran capacidad para autoreproducirse y autoregularse a pesar de sus crisis periódicas que lo sacuden y tambalean, como las que ocurrieron en 1949, 1954, 1958, 1961, 1965, 1973 y 1978 ya que hay datos que revelan que los ciclos de 4 a 10 años se presentan en Estados Unidos, como es el caso que nos ocupa.

La actual crisis se inicia con un nuevo patrón de comportamiento de la dinámica capitalista mundial. De un período de comportamiento continuo solamente acompañado de pequeñas crisis se pasa a una etapa de crisis constantes marcadas por recuperaciones cortas, como los enfermos crónicos que sufren leves mejorías. Podemos aceptar con buen fundamento teórico que se trata de un nuevo ciclo depresivo que deberá mantenerse a largo plazo con las características que las anteriores, es decir, paros, quiebras de empresas, altas tasas de interés, altas tasas de desempleos, caídas estrepitosas de las tasas medias de ganancias y de los mercados bursátiles, etcétera.

La diferencia con los ciclos anteriores es que la actual crisis se produce en el contexto de un mundo unipolar bajo la egida de Estados Unidos como única potencia. Las crisis anteriores se produjeron en un ambiente de multipolaridad o bipolaridad, caracterizadas por luchas hegemónicas dentro del mismo sistema capitalista cuyo propósito era el reparto del mundo; también, por contradicciones político-ideológicas, como fue el caso de las confrontaciones que en medio de la guerra fría mantenían Estados Unidos y la ex Unión Soviética por más de cuarenta años. Tanto ahora como antes, las crisis enriquecieron a unos pocos que en el ciclo de auge fueron acumulando riquezas en desmedro de otros capitalistas y de la mayor parte de la población mundial que fueron perdiendo capacidad para competir y subsistir.

Según Fidel Castro, la crisis actual estuvo latente en el sistema capitalista mundial desde hacía veinte años y para mantener el ciclo de auge y expansión y aparente prosperidad, Estados Unidos, Japón y Europa Occidental convirtieron sus economías i ) en industrias especulativas, realizando transacciones económicas bursátiles, comprando y vendiendo títulos virtuales a través de sus bolsas de valores y ii) mediante el financiamiento de la cuenta corriente y del presupuesto de Estados Unidos por parte de los trabajadores Chinos y el tercer mundo; ambos déficits fueron el resultado del deterioro de la balanza comercial y del financiamiento de las guerras imperiales en Iraq y Afganistán. Fue así entonces que el crédito se expandió y se universalizó a través de dinero plástico para el consumo personal, adquisición de viviendas y vehículos a clientes sin ningún aval económico, solo con el propósito de estimular la producción económica vía el consumo (el presidente Clinton se ufanaba de que su administración había democratizado el crédito y el consumo en la sociedad norteamericana). Resultado de esta política de expansión del crédito: los clientes dejaron de pagar sus acreencias y los bancos fueron acumulando déficits tras déficits en sus cuentas por cobrar hasta caer en la insolvencia económica, arrastrando de esa manera a todo el complejo sistema económico.

La solución que le está dando a la crisis el gobierno y el congreso de Estados Unidos, inicialmente el gobierno de George Bush y luego el de Barack Obama, no han sido ni son las más correctas. La fórmula que están aplicando esas administraciones consiste principalmente en el refinanciamiento con recursos de la Reserva Federal a los bancos y a las grandes corporaciones multinacionales descapitalizadas. A pesar de que conjuntamente con esas medidas de política económica, el gobierno de Barack Obama impulsa en menor medida un tímido plan de construcción de obras públicas; sin embargo, la primera de esas medidas pone abundante recursos económicos en manos de las grandes corporaciones y en los bancos responsables de la quiebra de la economía norteamericana y del mundo, sin pasarle la cuenta.

En palabras más comprensibles, ante el temor de una profundización de la crisis, una parte de esos recursos son desviados a las cuentas personales de los accionistas y administradores de esas corporaciones, ya sucedió con los primeros 850 mil millones que Bush puso en esas manos y la economía no reaccionó.

Por el contrario, si Estados Unidos y los G-20 no se convencen de que la crisis toca los fundamentos económicos del sistema y no diseñan un plan estratégico para reestructurar la economía global, que incluya un nuevo orden político y económico internacional basado en la equidad y la cooperación, el paciente, que es la economía, podría mejorar levemente, pero la crisis que nos ha jodido a todos seguirá adelante como una enfermedad crónica en el tejido, los órganos y los huesos de la economía mundial.

EL CASO DOMINICANO
En el caso dominicano, hasta hace poco tiempo, el presidente Fernández se vanagloriaba que la economía estaba blindada y que lo peor había pasado cuando los precios del barril del petróleo llegaron a cifras inimaginables durante el 2008. Una de dos, o las dos juntas. El exceso de optimismo podría indicar la falta de conocimiento de la profundidad de la crisis, o que el presidente no quería alarmar a la población y a los inversionistas para atraer capital al nuevo “paraíso económico” o para que mantuvieran sus capitales reproduciéndose en República Dominicana. Hoy en cambio, el presidente y sus más cercanos funcionarios del área económica han cambiado su retórica y han pasado entonces a tener un discurso más realista y comedido frente a la crisis. Tenía que ser así, porque el gobierno tendría que explicar al país las causas de las medidas restrictivas que deberá tomar en lo adelante para corregir el déficit presupuestario superior a los 20 mil millones de pesos y que los técnicos de las Secretarías de Hacienda y Economía, respectivamente, abrigaron la esperanza de solventar con un préstamo con el Banco Interamericano de Desarrollo, pero el BID en estos momentos carece de liquidez, aunque está a la espera de que el gobierno de Estados Unidos le desembolse la suma de mil millones 800 mil dólares para capitalizarse, cosa que todavía no hace y que otros países como Méjico están esperando ansiosos con las manos abiertas para engancharse con un préstamo a ritmo de apunta de lápiz no mata.

La crisis comenzó y ya nos está dando por la María Santísima, pues se han caído las recaudaciones fiscales, según la Secretaría de Hacienda, durante el mes de enero el fisco dejó de percibir alrededor de 3 mil millones de pesos por concepto de impuestos internos y cerca de 2 mil millones en febrero por parte de la Dirección General de Aduanas, lo cual profundizaría aún más el déficit fiscal previsto en la formulación del presupuesto gubernamental 2009. Además, como consecuencia de la crisis económica de Estados Unidos, las exportaciones hacia ese mercado tienden a reducirse a una gran velocidad (el 80% de nuestras exportaciones van dirigidas al mercado de Estados Unidos), las cuales afectarían el ingreso en dólares en la cuenta corriente del Banco Central, así como la reducción del empleo en las zonas francas. Otros ingresos que también tienden a disminuir con la crisis, son las remesas que envían a sus familiares de los trabajadores dominicanos residentes en el exterior, tanto en dólares como en euro, al incrementarse las tasas de desocupación, especialmente en Estados Unidos y España.

El optimismo del presidente pudo ser comprendido como táctica y prudencia por los agentes económicos, pero no asimilado, ya que el gobierno tendrá que recortar sus gastos hasta equilibrarlos, es decir, llevarlos al nivel de sus ingresos. De no reducir sus gastos, tendría que operar un presupuesto con dinero inorgánico o sin respaldo. Las consecuencias de ejecutar un presupuesto financiado con dinero inorgánico, todo el mundo lo sabe por experiencia, se transforma en altas tasas de inflación, como ocurrió en 1978-86, 1986-1990, ya que una parte del presupuesto fue financiado con recursos del Banco Central y en 2003 cuando la debacle de los bancos (caso Baninter, Progreso, Bancrédito, etc.) produjeron un hoyo fiscal, superior a los 65 mil millones de pesos que el gobierno de Mejía financió con recursos también del Banco Central.

El dilema que se le presenta al gobierno de Fernández en esta simple ecuación es la siguiente: Variable independiente X: si el gobierno no obtiene el financiamiento del BID o de otra institución financiera nacional o internacional, Variables dependientes Y: podría producir despidos masivos a trabajadores y empleados públicos en las instituciones estatales, o simplemente podría limitar su programa de inversión y recortar sus gastos corrientes, que incluyen los programa sociales. Esto generaría las siguientes consecuencias políticas y sociales: descontentos en la población, especialmente en pueblos del interior y en barrios de la ciudad de Santo Domingo que exigen de Fernández la ejecución de obras comunitarias que el gobierno prometió en la campaña electoral pasada y en la reciente Cumbre Nacional y no ha podido cumplir por las razones económicas expuestas.

2 comentarios:

  1. Apreciado Fernando:

    Sobre las soluciones que han dado a la crisis los países grandes son parches y no estructurales- como debieran ser según Tú, lo cual yo comparto. Pero, nadie se atreve a cuestionar el sistema, nadie está en ánimo de eso. !Soluciones parciales para seguir en lo mismo!
    Sencillamente pienso que hay que repensar el mundo económico y el sistema crediticio. La crisis plantea nuevas tensiones para viejas estructuras.
    Has hecho muy buen aporte amigo Fernando, buen artículo.
    Hasta luego amigo.

    Delio

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  2. Hola Fernando Fernadez,comparto tu anàlis externado en èste Blogspot. Al mismo tiempo te felicito por èsta tan interesante iniciativa en materia de comunicaciòn alternativa.

    Franc Acosta

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