sábado, 19 de diciembre de 2009

¡¡BOLÍ, VINI – LA, BOLÍ, VINI-LA!!

FERNANDO FERNÁNDEZ DUVAL

La motocicleta ruge como un león endemoniado y se desplaza a toda velocidad por la larga y estrecha carretera, que se tuerce como una culebra de un costado a otro alrededor del cerro, de una pendiente a otra, espantando a su paso, a los caballos, a las vacas y a los chivos en el cerro corcovado de Juan Calvo y que en ese preciso momento pastan a la sombra del bosque latifoliado y las ciguas Madame Sagá de la Hispaniola, posadas para pasar la noche sobre las ramas de los árboles cercanos. Atrás, con la humareda de polvo y el cansancio del día que se evapora entre los cerros, va quedando con la brisa el último caserío de Dajabón con sus opacas luces pueblerinas, su mercado de viandas, azúcar, arroz, hielo, verduras, huevos, pollos, objetos de plásticos de todo tipo y pacas, sus calles maltrechas y polvorientas, sus heladerías ambulantes, sus almacenes, sus relojerías dispersas en pequeños kioscos, sus pensiones de haitianos, sus marchantes, sus viejas casas de madera con sus techos cubiertos de un zinc mohoso, sus altas temperaturas, sus pocos edificios gastados de la era de Trujillo con sus azoteas: el antiguo Partido Dominicano, el ayuntamiento, la gobernación provincial, la escuela, el parque municipal, el colegio de agronomía San Ignacio de Loyola, la iglesia y el hospital, sus cacharros tirados en los patios, sus automóviles cubiertos por el polvillo fino del abandono y el tiempo, sus carretas tiradas por hombres sudorosos, desnudos de la cintura hacia arriba y sus imponentes mercaderes en los días de feria procedentes de muchos lugares del país y de los campitos cercanos de Haití desfilando por las calles del pueblo con buen talante.

La motocicleta sigue alejándose de Dajabón por la larga, empinada y solitaria carretera que conduce hasta el Pino. En ella van sentados dos hombres desconocidos y en el medio de los dos, indefenso, va Bolí, quien cierra sus ojitos tristes y tiernos y sus puñitos de ángel abandonado, reflejando así su impotencia, mientras el sueño le llega de repente y lo turba. Bolí sueña en su pequeña y desolada aldea de Tirolí jugando con niños como él a la rayuela o al fútbol en el descampado de la escuela, frente al atrio de la bandera, pero especialmente sueña con madame Clarisse que lo estaría buscando como fou a esta hora de la noche entre los vecinos y el caminito que llega por un lado hasta Restauración y por el otro a Macasía, ora llamándolo en creóle a viva voz, ora llorando desesperadamente, al tiempo que se desplaza lentamente con su cuerpo pesado y su bella sonrisa, abriéndose paso en la oscuridad,

- ¡Bolí!, petit!
- ¡Bolí!, ¡Bolí!, ¡Bolí!,
- Petit, petit, petit
- Bolí, vini-la
- Bolí, vini-la

Al escuchar en su interior la voz de madame Clarisse que lo llama dulcemente y que luego se desvanece entre los cerros pelados y polvorientos de Tirolí y el mugido de las vacas en los corrales vecinos, Bolí estrecha dolorosamente su cuerpo semidesnudo al de los dos hombres que lo conducen.

- Bolí, viní-la
- Bolí, viní-la
- Bolí, vini-la

En ese instante, un profundo escalofrío empieza a recorrerle el cuerpo desde la cabeza hasta los pies; pues no sabe aún quienes son estos dos extraños que le taparon la boca y los ojos violentamente con sus dos manos, lo tomaron por sorpresa alzándolo por los brazos hasta subirlo a la fuerza a la motocicleta estacionada frente al mercado. Bolí había cumplido cinco años de edad. Es un niño pequeño y tierno, con una gran sonrisa dibujada en los labios. Hablaba poco. Entendía algunas palabras deletreando el español de la Frontera, aunque prefería comunicarse en la lengua de sus ancestros africanos, especialmente en la de su bisabuelo Ogan, un cochero de Saint Nicolás pregonador de historias,

- Bon jou, bon jou
- ¿Es ke ou pral netoiyé soulié?,
- Papa bondyé.

Bolí volvió a escuchar la voz de madame Clarisse que se perdía entre las nubes y las Montañas Negras de Haití, hasta apagarse de repente en un solo llanto que transformó en quejido la planicie del Artibonito,

- ¡Mamma Clarisse!
- ¡ Mamma Clarisse
- ¡Mamma Clarisse!

La motocicleta sigue su ruta indetenible hacia el Este en medio de la oscuridad y el silencio de la noche. Ya serían las diez y las estrellas brillaban solas como incontables puntitos en el cielo. El ruido de la motocicleta ensordece endemoniado y rompe en mil pedazos la noche como si fuera un espejo al estallar.

La ciudad de Santo Domingo era diferente a Dajabón y mucho más que a la pequeña aldea de Tirolí, donde a esta hora madame Clarisse seguía buscándolo por sus caminos de montaña y herradura, porosos, angostos y secos como cuero curtido, mientras la motocicleta seguía su camino. Madame Clarisse no había salido nunca de Tirolí, aunque tenía ideas vagas de cómo estaba organizada una ciudad y cómo se vivía en ella. Tenía curiosidad por conocer los edificios, el alumbrado eléctrico, las bombillas con sus luces multicolores, las calles y avenidas asfaltadas, las tiendas, los maniquís de los que le hablaba una prima que estuvo en una de esas ciudades y los automóviles que se desplazaban más rápido que los burros y los caballos que montaba para buscar agua al río o para trasladarse a otras comarcas. La noción que tenía madame Clarisse de una ciudad era la de Tirolí y las historias que le contaban los viajeros que habían visitado esos lugares eran diferentes a sus propias ideas.

- Allí – le decían- vendían el agua de tomar, los hombres eran desconfiados y no eran amigos de nadie, caminaban de prisa como los caballos jóvenes, no saludaban y hablaban poco, tenían las caras de hierro y las sonrisas burlonas. La ciudad es un monstruo ante diluviano con tres cabezas, que devora a sus propios hijos y no los hace ellos.

Presentía que a Bolí se lo habían llevado algunos de estos hombres malvados, parecidos a los tonton Macute, convertidos en bakaces y que no lo volvería a ver jamás, como a otros niños que salieron de la aldea en iguales condiciones; que le darían alimentos desabridos para asonsarlo, convertirlo en zombi y dominar su voluntad y su alma, que lo llamarían con otro nombre en español, como Luís, José, Pedro, Manuel, etc. y que Bolí sería transformado en otra persona diferente a su papa y al él mismo, que no tendría acta de nacimiento, ni existencia oficial, como tampoco tendría ese documento en Haití, que sería un apartides, un paria, que sería vendido a un maître por unos míseros pesos y luego vendido a otro y así sucesivamente, que lo pondrían a trabajar duro como su slavey en las plantaciones agrícolas y en las construcciones de las ciudades, levantando enormes montañas llamadas edificios, torres, etc. que cuando se hiciera adulto se olvidaría del rostro de mamma Clarisse, porque con el tiempo, si encontrara el camino y regresara algún día a su tierra, no la reconocería, aunque la tuviera dentro de su corazón, ya que ella estaría muy vieja y enferma, gastada como bagazo de caña por el inexorable tiempo, o quizás haya muerto y que pronto, cuando llegue a su extraño destino, esta misma noche o mañana temprano, él sería colocado en algún semáforo en la ciudad de Santo Domingo o Santiago en pleno sol o bajo la torrencial lluvia, extendería sus manitas, miraría directamente con sus ojos tristes al conductor detrás de los cristales del automóvil para pedir dinero y llevárselo…. al maître en el enfer....mientras madame Clarisse lo estaría esperando en todo momento durante toda la vida.

LA CUMBRE DE COPENHAGUE: BAILANDO EL MISMO SON

FERNANDO FERNANDEZ DUVAL

Los países ricos, responsables del proceso de destrucción del Planeta desde la aparición del sistema capitalista, que no solo explota y humilla a los seres humanos, porque produce y reproduce desigualdades, sino que también destruye los recursos naturales a partir de una dinámica de acumulación de riquezas voraz y una visión antropocéntrica legada por todas las religiones occidentales, ambas cosas, practicamente han condicionado la aprobación de un acuerdo global sobre reducción de dioxido de carbono y otrOS gases nocivos; acuerdo que no se conoce su texto, porque practicamente China y Estados Unidos, los dos países que más contaminan el Planeta, lograron a puerta cerrada aprobar un documento que no compromete, porque no fija metas.

Ese acuerdo tiene la oposición de la mayor parte de los países asistentes a la Cumbre, entre ellos Venezuela, Bolivia, Suydán, Brasil, etc., lo cual no garantiza que lo que aprobaron China y Estados Unidos vaya a ser cumplido.

El texo oficial del documento que debe evacuar la cumbre de Copenhague es un secreto de estado, aunque ya aparecen versiones de que se quiere cargar la responsabilidad para evitar la gran hecatombe a los países pobres, colocándole unos cuantos dólares y euros para que sean estos países que cuiden el Planeta, para que los Grandes sigan acumulando riquezas y los pequeños empobrecidos.

En otras palabras, en la Cumbre de Copenhague en lugar de progresar hubo retrocesos.

Si los países Grandes insisten en tener altas tasas de ganancias para reproducir sus estilos de vida, un día cualquiera, todos, absolutamente todos, vamos amanecer sin oxígeno para respirar, porque si no hay un cambio de paradigma para organizar la vida del hombre en el Planeta, vamos a seguir bailando el mismo son de la destrucción, que no es un juego.

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La Cumbre del Clima aprueba en medio de una gran polémica un pacto de mínimos
Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua y Sudán manifiestan su oposición a la entrada en vigor de la financiación inmediata para los países pobres
RAFAEL MÉNDEZ (Enviado especial) - Copenhague - 19/12/2009


El plenario de la Cumbre del Clima ha logrado aprobar finalmente esta mañana un texto de mínimos definitivo después de una intensa madrugada en la que la oposición Venezuela, Bolivia, Cuba, Nicaragua y Sudán suspendió el pleno de la Cumbre para buscar una solución y puso en peligro el acuerdo anunciado ayer por una veintena de líderes mundiales. En una tensa reunión que se ha prolongado desde las tres de la mañana hasta las 10 de este sábado el Pleno ha optado por una postura intermedia para solventar la oposición de estos cinco países, que rechazan frontalmente la entrada en vigor de la financiación inmediata para los países pobres.

El acuerdo, de carácter no vinculante, está muy lejos de las expectativas generadas en torno a la mayor reunión sobre cambio climático de la historia, y no fija objetivos de reducción de gases. Sin embargo, sí establece un total de 10.000 millones de dólares entre 2010 y 2012 para que los países más vulnerables afronten los efectos del cambio climático, y 100.000 millones anuales a partir de 2020 para mitigación y adaptación. La presidencia de la conferencia ha anunciado esta mañana que había "tomado nota del acuerdo de Copenhague del 18 de diciembre de 2009", que incluirá en su encabezamiento una lista de los países contrarios al texto.

Tras el anuncio del acuerdo alcanzado a última hora de la tarde de ayer comenzó la polémica. El plenó quedó suspendido después de que cinco de los 193 países presentes en la conferencia anunciaran su rechazo a adoptar el leve acuerdo pactado entre 28 jefes de Estado y de Gobierno de países de todos los bloques presentes en la Cumbre del Clima. El texto quedó pendiente de aprobación por la exigencia de Naciones Unidas de alcanzar un consenso. El bloque bolivariano aceptaba integrar su exigencia como una nota informativa pero, según la UE, eso impediría aplicar la financiación prevista para 2010.

Cuando después de horas de estéril debate parecía que el pacto se incorporaría como nota alternativa al acuerdo, el ministro británico de Cambio Climático, Ed Miliband, pidió que fuera una decisión vinculante. Sólo cinco países, entre ellos Venezuela, Bolivia, Cuba, Nicaragua y Sudán, se opusieron. Los presidentes de Venezuela y Bolivia ya anunciaron antes de conocer el texto que votarían en contra. La representante de Venezuela aseguró que no iban a "vender su voto por 30.000 millones de dólares", la cantidad fijada como fondo para los países pobres durante los próximos tres años. Sudán, un país que participó en la elaboración del texto, también criticó el acuerdo, pero fue desacreditado por la inmensa mayoría de países africanos. Quien no pidió la palabra fue China, cuyo primer ministro, Wen Jiabao, fraguó el acuerdo con Obama. Sin embargo, no lo defendió en el pleno y sus delegados llegaron a aplaudir las intervenciones críticas con el texto.

A efectos prácticos, la rebaja del texto tiene el principal inconveniente de que será difícil poner en marcha los 10.000 millones de dólares anualaes a partir de 2010 que acordaron 30 jefes de Estado (inlcuyendo la UE como uno de ellos) que suman más del el 90% de las emisiones no dependía de la forma que tuviera. "Si lo quieren, bien. Pero en este acuerdo está todo el que emite. Si el pleno no lo acepta seguirá adelante", declaró antes de la reunión uno de los delegados de los países firmantes, como EEUU, la UE, China, Rusia, México, Noruega, Japón, Canadá, Brasil, Sudáfrica, Sudán, Leshoto, Etiopía... Muchos de estos países, como Leshoto, Etiopía, Maldivas o Granada estaban en representación de grupos más amplios de países.

Miliband pidió convertirlo en una decisión de la convención, lo que le daba más valor. "Tenemos dos caminos: o asumir este texto imperfecto pero preparado con buena fe o romper esta convención", en relación a que si la reunión de Naciones Unidas rechazaba ese texto los países que lo habían acordado seguirían adelante por su cuenta y esto acabaría con la convención que desde 1992 bajo Naciones Unidas organiza la lucha contra el cambio climático.

Cuando el primer ministro danés Lars Okke Rasmussen, preguntó quién se oponía solo cuatro países pidieron la palabra, según afirmó el presidente. Venezuela, Bolivia y Cuba criticaron que el proceso de selección de los países había sido poco democrático. Lo curioso es que el delegado de Bolivia, cuya capital está a más de 3.000 metros, insistía en que lo hacía para proteger a los pequeños estados isla, que sí aceptaron el texto.

Tuvalu consideró que la forma en la que se gestó el texto, "es una falta de respeto a los procesos de la Convención. Otros países tienen más respeto por los procesos democráticos", en alusión a EEUU pero finalmente se sumó al consenso, según fuentes del pleno, cerrado a la prensa y ONG.

Así, el eterno pleno se convitió en una ristra de intervenciones a favor del acuerdo para evidenciar la soledad de los países que se oponen al texto. Países en desarrollo como Maldivas pidieron a Venezuela y Bolivia que permitieran que entrara en vigor el acuerdo.

A las 9.00 el plenario se suspendió para consultar a los servicios jurídicos de Naciones Unidas. Los delegados criticaban la incapacidad de Rasmussen para sacar adelante un texto con tanto apoyo, por falta de cintura para convencer a los díscolos y de firmeza para imponerse a ellos.

sábado, 12 de diciembre de 2009

NOS SORPRENDIO LUIS EL TERROR DIAS

FERNANDO FERNANDEZ DUVAL

A Luis Terror Dias lo veía una o dos veces a la semana de paso en mi camioneta Nissan Frontier frente al colmado de Rubén, próximo a su apartamento de Ciudad Nueva. Ahí estaba él, como un extraño ser de otro mundo, cerveza en mano, pantalón corto, en camisilla y chancletas Samurai; sacaba mi mano y lo saludaba, hola fiera, me respondía.

Luis Terror Dias era alguien muy especial. Me cuenta otro Terror, Juan Felipe, que Luis era muy simpático y que compartía en el colmado de Rubén con todo el mundo.

Era un genio muy especial. Un autodidacta. Un jodón. Un poeta de la tierra. Un soñador. Un extraordinario loco, porque amó con locura. Y solo puede amarse con locura...

Después de su muerte, nadie en el arte de la dominicanidad será como él, porque Luis inventó la dominicanidad del arte al descubirila en la música universal y al covertir la música de la dominicanidad en música universal.

Luis Terror se nos fue. Parece que deseaba marcharse y nos sorprendió.

Luis vivió !coño! como quiso y murió cuando le dio su maldita gana (Duluc).

FULGOR DE VELLONERA

No hay que poner la moneda ni pulsar el J5 ni llamar al J2, Luis soltó en banda su guitarra para que no se quede nadie sin bailar y sin cantar y sin vivir y sin decir por esa boca suya lo que le come por dentro. La vellonera, sin medallas, sin proclamas y sin boatos oficiales y oficiosos, está de fiesta, Luis toca en paz y no come pendejá.

Luis Días: Vivir la alegría y vivir la libertad
Si he de morir, que sea de una pasión sin nombre... | Luis Días

JOCHY HERRERA

¿Y quién carajo era Luis Días, un personaje definido por otros como artista gráfico, compositor, intérprete, poeta, músico, folclorista, productor, investigador, docente y actor; alguien a quien apodaron el Terror? ¿Quién es capaz, en su sano juicio, de embarcarse a la aventura de ser, simultáneamente, diez sujetos en un Yo? Luis Días Portorreal (Bonao, República Dominicana, 1952-2009) fue la afrenta de un versátil hombre de su tiempo: el artista, el amigo, el bonachón, el contradictorio, el genio musical, el atormentado, el que "no bregaba con la tristeza" en su sano juicio. El Terror acaba de morir, y nosotros nos secamos las lágrimas para reír con él.

La última vez que lo vi, hace ya más de un par de años, en pantalones cortos, sacudía el bajo tras el eco de la percusión de Fellé Vega en el legendario barrio santiaguero de Los Pepines. Allí lo vi arrancándole lágrimas y risas al instrumento, moviendo la cara como sólo él sabía y atrapando al público con la natural magia con que su música nos envenenaba la sangre. Me habló de la felicidad y los nuevayores de los 90; de los músicos de Jerry Gonzalez y The Fort Apache Band; de aquella voz icono cibaeño —Vickiana—; de Andresito Reyna, Shakira-baila en la calle y Tangamana, catarsis donde rogaba ...yo no quiero que me pase lo que me pasó a mí mismo… y donde suplicaba que le permitiesen mirar la noche con su luna de aspirina. Hablamos también de La Habana y el legendario Onceno festival de la juventud; de la sociología del ron Brugal y de los amigos comunes: los Logroño, el Cuquito, Luis Tomás, y un sin fin de gente que de seguro, desde hace unos días, han sacado de sus baúles uno que otro de los trabajos definitorios de su discografía.

El reconocido escritor dominicano León David nos indicaba recientemente cómo la música —con su carga renovada de vida nueva— "es parte de la zona más genuina, feraz y permanente de la existencia". Y nuestra identidad, a mi parecer, es el fuego que alimenta tal existir. Hablo, por supuesto, de la identidad que perseguimos, no de la supuesta. No de la impuesta y no de la heredada: hablo de aquella identidad que nos proponemos encontrar. Y parte de la genialidad que Luis Días nos ha legado radica quizás en la construcción de la tan cacareada identidad dominicana: existir(nos) mientras nos definimos, encontrar(nos) en nuestro ejercicio cotidiano, buscar(nos) tras la vellonera, el poema, la historia y los ritmos; con el dolor del campo y la vorágine citadina, Washington Heights incluido. Es decir: Luis Días quiso invitarnos a comenzar a sernos los dominicanos que aún insistimos en querer ser.

Luis Días rescató ritmos y tonadas como nadie nunca lo hizo, y el grupo Convite, para cualquier generación más allá de 1972, es la referencia del folcrore que aún no ha alcanzado los premios nacionales. Convite fue además el espejo de lustros turbulentos donde darle la mano a un obrero representaba el ideal de una generación que todavía no sucumbía al desagravio y la desazón. Sonia canta a los poetas de la patria (1978) es el siguiente eslabón de Días, esta vez en rol protagónico de un espectáculo donde en palabras de Miguel Mena, "...el músico está trayendo al poeta al escenario"; un legendario concierto que justifica con creces la pregunta que Mena lanzó hace ya siete años: ¿Merece Luis Días un puesto en la literatura dominicana?

Transporte Urbano, el rock integrado al ritmo nacional, y la tecnobachata, son a mi parecer, las indiscutibles contribuciones que el Terror aportó al ethos musical dominicano. El asombro de recrear la crónica de lo cotidiano en un diálogo con lo popular —en el sentido más hermoso de la palabra—; trátese ella de un colmadón, una comarca, un batey o un vecindario de Monte Plata, tal como me contó José Rafael. El exprimir el merengue, los palos y la bachata, la voz de la calle haciendo arte mientras se baila, es reflejo del modus vivendi del Terror. Sus declaraciones en entrevistas pasadas hablaban de cómo él se diferenciaba de otros autores al negar la tristeza y abrazar la alegría; de cómo siempre quiso que sus letras no narraran únicamente la aventura personal, de que los temas íntimos fuesen sacados al ámbito de lo colectivo; y cómo su ritmo favorito siempre fue el rock: "...porque me da la libertad de poder fusionar y reforzar los colores con mayor contundencia, de usar sonido como parte de la música".

¿Será posible entonces recordar a Luis Días aprendiendo de él, bailando con él, celebrando con él? ¿Soñar, por un segundo, con la alegría y la libertad que a su parecer adjudicaban sentido a la música? Pienso que sí, porque en algún lugar entre las páginas de su libro Tránsito entre Guácaras (CEDEE-INTEC, 1986), aparece, como un asomo de esperanza, una oración de inspiración taína que reza así: Espíritu inquieto, soñador, gestador del viento / Que una vez sin nortes las ciudades te convertiste en única vía / No dejes que se me pierda el mar ni el rocío. Métele soles a nuestros ríos / Reparte tus culebras de esmeraldas por los bosques donde te perdiste. [Jochy Herrera, escritor dominicano radicado en Chicago. Autor de Extrasístoles (y otros accidentes]

NO HA MUERTO NA

ARTURO LOPEZ

Luis el militante, luis folclorista, luis roquero, luis el de marola, luis el de ay ombe, luis el del Tecno-Amargue, luis bachatero, luis el radical, luis el anti-sistema, luis contemporáneo desde la sabana del espíritu santo, luis el palero, luis el que no come pendejá, el shaman olivorista, luis el autodestructivo, luis el carnavalero, luis el que baila en la calle, luis el de la izquierda rumbera, luis el de Anaísa, dónde está Transporte Urbano, que traigan a Convite, a la reverenda, los paleros de Sainaguá, dónde está Fradique, Dagoberto, que lo entierren con salve, que toquen los Congos, que salgan máscaras, las Cachúas, que traigan la Sarandunga, y que no dejen a Berto, dánde está el Ga-Ga de Palavé, el Ga-Ga de la Seja, que toquen merengue con guitarra, Juan Francisco, Duluc, Gay, que le toquen al TERROR, que lo entierren con una máscara de lechón, con un vestido de los papeluses, que los abre caminos rompan la miseria del Batey, que bajen los Misterios, por qué no invitaron a los Guloyas, a Linda, al Primo, dónde está la Dra. Rosenberg, que la Izquierda Revolucionaria diga algo ante el féretro, que los intelectuales opinen, que los sindicalistas declaren una Huelga General, que los poetas salgan de sus buhardillas, Silvano viene de camino con el acordeón de Guandulito, dónde están sus amigos de Washington Hights, que el Presidente de turno se dirija a la Nación, que el alto mando militar rinda honores Patrios, que lo velen en Capotillo, Cristo Rey, Los Minas, Los Guandules, en los cordones de miseria, que lo Entierren con Pichirilo, que toquen palos ,que toquen palos, coño, que el TERROR no a muerto, que bailen Ga-Ga, que suelten el Carnaval que el TERROR no a Muerto. [Arturo López, profesor, actor, director, e investigador Teatral]

PARA EL TERROR QUE YA ES UN ANGEL...

"God On My Side" | Luis Terror Días

MARIA TERESA PUIGBO

Siempre me dijiste que Dios estaba de tu lado; que no tenías miedo a la vida;

Me cantaste "Ratos de Ocio" enterito en el sillón de atrás de mi auto tan feliz, tan feliz… mientras me decías "Búsquese una jumbo, veerana."

Y recuerdo como decías riendo "yo me amo, yo me amo", "me gusta mí música";

Luego pintaste mi cara en una hoja en el Parque Duarte con tanta destreza y dulzura;

Y fuimos al Festival de Atabales Sainaguá y todos te saludaban con admiración y tú tan calladito y humilde;

La charla del colmadito de la otra esquina que no era la tuya donde me hablaste de Pía y su hermanito mellizo, el cuento taíno, me definiste los vocablos taínos y sus significados y después nuestras conversaciones sobre mitología griega, Eros y Psyche eran de tus favoritos, de cómo te fascinaba Edgar Allan Poe y de repente tomabas una hoja y me tarareabas lo que ibas escribiendo que surgía de cualquier detalle con las letras que acompañaban; y como entrabas en Casa de Teatro y te decían "Maestro" y tú, tranquilito, le tocabas la canción que el cantante quería cantar, humilde como la tierra y te despedías y te esfumabas en la noche;

E irte a buscar para recoger al anciano que una vez fue una gloria deportiva del país, para llevarlo a su casa porque estaba pasao' de tragos y acostarlo y dejarle la puerta cerrada.

E ir donde la "junkie" alambre, moribunda, a pasarle la mano, darle masajes y tú mismo hacerle una sopita de pescado para alentarla.

Y toda esa humanidad tuya, tan grande como tu talento, "Hay que hacer el bien siempre", decías después de estos periplos.

Por eso me niego, la rechazo, la deniego, la destruyo, la decapito, la destajo, la destartalo, la demuelo, la deambulo, y la fulmino, ¡A ESA MENTIRA DE QUE HAS MUERTO!

El Terror no ha muerto na', está con Anacaona, Enriquillo, Salomé Ureña, Martí, Hostos, Liborio, Mamá Tingó, Francis Caamaño, Amín Abel, Orlando, Poe, Whitman, Cortázar, Carpentier, Dalí, Picasso, Nijinsky, Lennon, Mercedes Sosa y todo un séquito exquisito, que el Barón del Cementerio le tá' preparando su sitio!!! y el no come pendejá... Veteranoooo. ...tu yola se fue!!! WITH GOD ON YOUR SIDE!!! [María Teresa Puigbó, dominicana, abogada, periodista y traductora]

miércoles, 9 de diciembre de 2009

REFLEXIONES DEL COMPAÑERO FIDEL

Reflexiones del COMPAÑERO FideL
Obama no estaba obligado a un acto cínico
En los párrafos finales de una Reflexión titulada “Las campanas están doblando por el dólar”, elaborada hace dos meses, el 9 de octubre de 2009, hice una referencia al problema del cambio climático adonde el capitalismo imperialista ha conducido a la humanidad.

“‘Estados Unidos -dije, refiriéndome a las emisiones de carbono- no está haciendo ningún esfuerzo real. Sólo están aceptando un 4% de reducción con respecto al año 1990′”. En ese momento los científicos exigían un mínimo que fluctuaba entre el 25 y el 40% para el año 2020.

De inmediato añadí: “En horas de la mañana de hoy viernes 9, el mundo se despertó con la noticia de que “el Obama bueno” del enigma, explicado por el Presidente Bolivariano Hugo Chávez en las Naciones Unidas, recibió el Premio Nobel de la Paz. No siempre comparto las posiciones de esa institución, pero me veo obligado a reconocer que en estos instantes fue, a mi juicio, una medida positiva. Compensa el revés que sufrió Obama en Copenhague al ser designada Río de Janeiro y no Chicago como la sede de las Olimpíadas del 2016, lo cual provocó airados ataques de sus adversarios de extrema derecha.”

“Muchos opinarán que no se ha ganado todavía el derecho a recibir tal distinción. Deseamos ver en la decisión, más que un premio al Presidente de Estados Unidos, una crítica a la política genocida que han seguido no pocos presidentes de ese país, los cuales condujeron el mundo a la encrucijada donde hoy se encuentra; una exhortación a la paz y la búsqueda de soluciones que conduzcan a la supervivencia de la especie.”

Era obvio que observaba cuidadosamente al Presidente negro electo en un país racista que sufría profunda crisis económica, sin prejuzgarlo por algunas de sus declaraciones de campaña y su condición de jefe del ejecutivo yanki.

Casi un mes después, en otra Reflexión que titulé “Una historia de ciencia ficción”, escribí lo siguiente:

“El pueblo norteamericano no es culpable, sino víctima de un sistema insostenible y lo que es peor: incompatible ya con la vida de la humanidad.”

“El Obama inteligente y rebelde que sufrió la humillación y el racismo durante la niñez y la juventud lo comprende, pero el Obama educado y comprometido con el sistema y con los métodos que lo condujeron a la Presidencia de Estados Unidos no puede resistir la tentación de presionar, amenazar, e incluso engañar a los demás.”

De inmediato añado: “Es obsesivo en su trabajo; tal vez ningún otro Presidente de Estados Unidos sería capaz de comprometerse con un programa tan intenso como el que se propone llevar a cabo en los próximos ocho días.”

Analizo, como puede observarse en esa Reflexión, la complejidad y las contradicciones de su largo recorrido por el Sudeste asiático y pregunto:

“¿Qué piensa abordar nuestro ilustre amigo en el intenso viaje?” Sus asesores habían declarado que hablaría de todo con China, Rusia, Japón, Corea del Sur, etcétera, etcétera.

Es ya evidente que Obama preparaba el terreno para el discurso que pronunció en West Point el 1º de diciembre de 2009. Ese día se empleó a fondo. Elaboró y ordenó cuidadosamente 169 frases destinadas a tocar cada una de las “teclas” que le interesaban, para obtener de la sociedad norteamericana su apoyo a una estrategia de guerra. Adoptó poses que harían palidecer a las Catilinarias de Cicerón. Ese día tuve la impresión de estar escuchando a George W. Bush; sus argumentos en nada se diferencian de la filosofía de su antecesor, excepto por una hojita de parra: Obama se oponía a las torturas.

El jefe principal de la organización a la que se atribuye el acto terrorista del 11 de Septiembre, había sido reclutado y entrenado por la Agencia Central de Inteligencia para combatir contra las tropas soviéticas y ni siquiera era afgano.

Las opiniones de Cuba condenando aquel hecho y otras medidas adicionales fueron proclamadas ese mismo día. También advertimos que la guerra no era el camino para luchar contra el terrorismo.

La organización del Talibán, que significa estudiante, surgió de las fuerzas afganas que luchaban contra la URSS y no eran enemigas de Estados Unidos. Un análisis honesto conduciría a la verdadera historia de los hechos que originaron esa guerra.

Hoy no son los soldados soviéticos, sino las tropas de Estados Unidos y la OTAN las que a sangre y fuego ocupan ese país. La política que se ofrece al pueblo de Estados Unidos por la nueva administración es la misma de Bush, quien ordenó la invasión de Iraq, que nada tenía que ver con el ataque a las Torres Gemelas.

El Presidente de Estados Unidos no dice una palabra de los cientos de miles de personas, incluidos niños y ancianos inocentes, que han muerto en Iraq y Afganistán y los millones de iraquíes y afganos que sufren las consecuencias de la guerra, sin responsabilidad alguna con los hechos ocurridos en New York. La frase con que concluye su discurso: “Dios bendiga a Estados Unidos”, más que un deseo, parecía una orden al cielo.

¿Por qué Obama aceptó el Premio Nobel de la Paz cuando ya tenía decidido llevar la guerra en Afganistán hasta las últimas consecuencias? No estaba obligado a un acto cínico.

Anunció luego que recibiría el Premio el día 11 en la capital de Noruega y viajaría a la Cumbre de Copenhague el 18.

Ahora hay que esperar otro discurso teatral en Oslo, un nuevo compendio de frases que ocultan la existencia real de una superpotencia imperial con cientos de bases militares desplegadas por el mundo, doscientos años de intervenciones militares en nuestro hemisferio, y más de un siglo de acciones genocidas en países como Vietnam, Laos u otros de Asia, África, el Medio Oriente, los Balcanes y en cualquier parte del mundo.

El problema ahora de Obama y sus aliados más ricos, es que el planeta que dominan con puño de hierro se les está deshaciendo entre las manos.

Es bien conocido el crimen cometido por Bush contra la humanidad ignorando el Protocolo de Kyoto y dejando de hacer durante 10 años lo que debió hacerse desde mucho antes. Obama no es ignorante; conoce como conocía Gore, el grave peligro que amenaza a todos, pero vacila y se muestra débil frente a la oligarquía irresponsable y ciega de ese país. No actúa como un Lincoln, para resolver el problema de la esclavitud y mantener la integridad nacional en 1861, o como un Roosevelt, frente a la crisis económica y el fascismo. El martes lanzó una tímida piedra en las revueltas aguas de la opinión internacional: la administradora de la EPA (Agencia de Protección Ambiental) Lisa Jackson, declaró que las amenazas para salud pública y el bienestar del pueblo de Estados Unidos que significa el calentamiento global, le permiten a Obama adoptar medidas sin contar con el Congreso.

Ninguna de las guerras que han tenido lugar en la historia, significan un peligro mayor.

Las naciones más ricas tratarán de lanzar sobre las más pobres el peso de la carga para salvar la especie humana. Debe exigírseles el máximo de sacrificio a los más ricos, un máximo de racionalidad para el empleo de los recursos, y un máximo de justicia para la especie humana.

Es probable que, en Copenhague, lo más que se logre sea un mínimo de tiempo para alcanzar un acuerdo vinculante que sirva realmente para buscar soluciones. Si eso se logra, la Cumbre significaría al menos, un modesto avance.

¡Veremos qué ocurre!



Fidel Castro Ruz

Diciembre 9 de 2009

REFLEXIONES DEL COMPAÑERO FIDEL

Reflexiones del COMPAÑERO FideL
Obama no estaba obligado a un acto cínico
En los párrafos finales de una Reflexión titulada “Las campanas están doblando por el dólar”, elaborada hace dos meses, el 9 de octubre de 2009, hice una referencia al problema del cambio climático adonde el capitalismo imperialista ha conducido a la humanidad.

“‘Estados Unidos -dije, refiriéndome a las emisiones de carbono- no está haciendo ningún esfuerzo real. Sólo están aceptando un 4% de reducción con respecto al año 1990′”. En ese momento los científicos exigían un mínimo que fluctuaba entre el 25 y el 40% para el año 2020.

De inmediato añadí: “En horas de la mañana de hoy viernes 9, el mundo se despertó con la noticia de que “el Obama bueno” del enigma, explicado por el Presidente Bolivariano Hugo Chávez en las Naciones Unidas, recibió el Premio Nobel de la Paz. No siempre comparto las posiciones de esa institución, pero me veo obligado a reconocer que en estos instantes fue, a mi juicio, una medida positiva. Compensa el revés que sufrió Obama en Copenhague al ser designada Río de Janeiro y no Chicago como la sede de las Olimpíadas del 2016, lo cual provocó airados ataques de sus adversarios de extrema derecha.”

“Muchos opinarán que no se ha ganado todavía el derecho a recibir tal distinción. Deseamos ver en la decisión, más que un premio al Presidente de Estados Unidos, una crítica a la política genocida que han seguido no pocos presidentes de ese país, los cuales condujeron el mundo a la encrucijada donde hoy se encuentra; una exhortación a la paz y la búsqueda de soluciones que conduzcan a la supervivencia de la especie.”

Era obvio que observaba cuidadosamente al Presidente negro electo en un país racista que sufría profunda crisis económica, sin prejuzgarlo por algunas de sus declaraciones de campaña y su condición de jefe del ejecutivo yanki.

Casi un mes después, en otra Reflexión que titulé “Una historia de ciencia ficción”, escribí lo siguiente:

“El pueblo norteamericano no es culpable, sino víctima de un sistema insostenible y lo que es peor: incompatible ya con la vida de la humanidad.”

“El Obama inteligente y rebelde que sufrió la humillación y el racismo durante la niñez y la juventud lo comprende, pero el Obama educado y comprometido con el sistema y con los métodos que lo condujeron a la Presidencia de Estados Unidos no puede resistir la tentación de presionar, amenazar, e incluso engañar a los demás.”

De inmediato añado: “Es obsesivo en su trabajo; tal vez ningún otro Presidente de Estados Unidos sería capaz de comprometerse con un programa tan intenso como el que se propone llevar a cabo en los próximos ocho días.”

Analizo, como puede observarse en esa Reflexión, la complejidad y las contradicciones de su largo recorrido por el Sudeste asiático y pregunto:

“¿Qué piensa abordar nuestro ilustre amigo en el intenso viaje?” Sus asesores habían declarado que hablaría de todo con China, Rusia, Japón, Corea del Sur, etcétera, etcétera.

Es ya evidente que Obama preparaba el terreno para el discurso que pronunció en West Point el 1º de diciembre de 2009. Ese día se empleó a fondo. Elaboró y ordenó cuidadosamente 169 frases destinadas a tocar cada una de las “teclas” que le interesaban, para obtener de la sociedad norteamericana su apoyo a una estrategia de guerra. Adoptó poses que harían palidecer a las Catilinarias de Cicerón. Ese día tuve la impresión de estar escuchando a George W. Bush; sus argumentos en nada se diferencian de la filosofía de su antecesor, excepto por una hojita de parra: Obama se oponía a las torturas.

El jefe principal de la organización a la que se atribuye el acto terrorista del 11 de Septiembre, había sido reclutado y entrenado por la Agencia Central de Inteligencia para combatir contra las tropas soviéticas y ni siquiera era afgano.

Las opiniones de Cuba condenando aquel hecho y otras medidas adicionales fueron proclamadas ese mismo día. También advertimos que la guerra no era el camino para luchar contra el terrorismo.

La organización del Talibán, que significa estudiante, surgió de las fuerzas afganas que luchaban contra la URSS y no eran enemigas de Estados Unidos. Un análisis honesto conduciría a la verdadera historia de los hechos que originaron esa guerra.

Hoy no son los soldados soviéticos, sino las tropas de Estados Unidos y la OTAN las que a sangre y fuego ocupan ese país. La política que se ofrece al pueblo de Estados Unidos por la nueva administración es la misma de Bush, quien ordenó la invasión de Iraq, que nada tenía que ver con el ataque a las Torres Gemelas.

El Presidente de Estados Unidos no dice una palabra de los cientos de miles de personas, incluidos niños y ancianos inocentes, que han muerto en Iraq y Afganistán y los millones de iraquíes y afganos que sufren las consecuencias de la guerra, sin responsabilidad alguna con los hechos ocurridos en New York. La frase con que concluye su discurso: “Dios bendiga a Estados Unidos”, más que un deseo, parecía una orden al cielo.

¿Por qué Obama aceptó el Premio Nobel de la Paz cuando ya tenía decidido llevar la guerra en Afganistán hasta las últimas consecuencias? No estaba obligado a un acto cínico.

Anunció luego que recibiría el Premio el día 11 en la capital de Noruega y viajaría a la Cumbre de Copenhague el 18.

Ahora hay que esperar otro discurso teatral en Oslo, un nuevo compendio de frases que ocultan la existencia real de una superpotencia imperial con cientos de bases militares desplegadas por el mundo, doscientos años de intervenciones militares en nuestro hemisferio, y más de un siglo de acciones genocidas en países como Vietnam, Laos u otros de Asia, África, el Medio Oriente, los Balcanes y en cualquier parte del mundo.

El problema ahora de Obama y sus aliados más ricos, es que el planeta que dominan con puño de hierro se les está deshaciendo entre las manos.

Es bien conocido el crimen cometido por Bush contra la humanidad ignorando el Protocolo de Kyoto y dejando de hacer durante 10 años lo que debió hacerse desde mucho antes. Obama no es ignorante; conoce como conocía Gore, el grave peligro que amenaza a todos, pero vacila y se muestra débil frente a la oligarquía irresponsable y ciega de ese país. No actúa como un Lincoln, para resolver el problema de la esclavitud y mantener la integridad nacional en 1861, o como un Roosevelt, frente a la crisis económica y el fascismo. El martes lanzó una tímida piedra en las revueltas aguas de la opinión internacional: la administradora de la EPA (Agencia de Protección Ambiental) Lisa Jackson, declaró que las amenazas para salud pública y el bienestar del pueblo de Estados Unidos que significa el calentamiento global, le permiten a Obama adoptar medidas sin contar con el Congreso.

Ninguna de las guerras que han tenido lugar en la historia, significan un peligro mayor.

Las naciones más ricas tratarán de lanzar sobre las más pobres el peso de la carga para salvar la especie humana. Debe exigírseles el máximo de sacrificio a los más ricos, un máximo de racionalidad para el empleo de los recursos, y un máximo de justicia para la especie humana.

Es probable que, en Copenhague, lo más que se logre sea un mínimo de tiempo para alcanzar un acuerdo vinculante que sirva realmente para buscar soluciones. Si eso se logra, la Cumbre significaría al menos, un modesto avance.

¡Veremos qué ocurre!



Fidel Castro Ruz

Diciembre 9 de 2009

sábado, 5 de diciembre de 2009

LA MUERTE LENTA DE VICTOR JARA

Porque existe cierto paralelismo entre el golpe de estado contra Salvador Allende en 1973 en Chile y el golpe de estado al presidente Manuel Zelaya en Honduras el 28 de junio de este año, en relación al papel cinico del gobierno de Esdtado, Toq reproduce el artículo siguiente publicado en el diario El País.


Torturado y asesinado por los golpistas chilenos, el cantautor fue sepultado de forma casi clandestina en un modesto nicho. EL PAÍS reconstruye su muerte con los recuerdos de los testigos.


Por MANUEL DÉLANO | © El País

Cansados y con sus manos entrelazadas en la nuca, los 600 académicos, estudiantes y funcionarios de la Universidad Técnica del Estado (UTE) tomados prisioneros por los militares golpistas iban entrando al Estadio Chile, un pequeño recinto deportivo techado cercano al palacio de La Moneda. Un oficial con lentes oscuras, rostro pintado, metralleta terciada, granadas colgando en su pecho, pistola y cuchillo corvo en el cinturón, observaba desde arriba de un cajón a los prisioneros, que habían permanecido en la universidad para defender el Gobierno del presidente socialista Salvador Allende. Era el 12 de septiembre de 1973, día siguiente del golpe militar, en el alba de la dictadura de 17 años encabezada por el general Augusto Pinochet.

Con voz estentórea, el oficial repentinamente gritó al ver a un prisionero de pelo ensortijado:

—¡A ese hijo de puta me lo traen para acá! -gritó a un conscripto, recuerda el abogado Boris Navia, uno de los que caminaba en la fila de prisioneros.

"¡A ese huevón!, ¡a ése!", le gritó al soldado, que empujó con violencia al prisionero. "¡No me lo traten como señorita, carajo!", espetó insatisfecho el oficial. Al oír la orden, el conscripto dio un culatazo al prisionero, que cayó a los pies del oficial.

—¡Así que vos sos Víctor Jara, el cantante marxista, comunista concha de tu madre, cantor de pura mierda! -gritó el oficial. Navia rememora. Es uno de los testigos del juez Juan Fuentes, que investiga el asesinato del cantautor, uno de los crímenes emblemáticos de la dictadura, porque Jara fue con su guitarra y con sus versos el trovador de la revolución socialista del Gobierno de Allende en Chile. Por su impacto y la impunidad en que están los culpables, el crimen de Jara es en Chile el equivalente al asesinato de Federico García Lorca en España.

"Lo golpeaba, lo golpeaba. Una y otra vez. En el cuerpo, en la cabeza, descargando con furia las patadas. Casi le estalla un ojo. Nunca olvidaré el ruido de esa bota en las costillas. Víctor sonreía. Él siempre sonreía, tenía un rostro sonriente, y eso descomponía más al facho. De repente, el oficial desenfundó la pistola. Pensé que lo iba a matar. Siguió golpeándolo con el cañón del arma. Le rompió la cabeza y el rostro de Víctor quedó cubierto por la sangre que bajaba desde su frente", cuenta a este periódico el abogado Navia.

Los prisioneros se habían quedado pasmados mirando la escena. Cuando el oficial, conocido como El Príncipe y hasta hoy no identificado con plena certeza, se cansó de golpear, ordenó a los soldados que pusieran a Jara en un pasillo y que lo mataran si se movía. El autor de canciones como El cigarrito y Te recuerdo Amanda, que Serrat, Sabina, Silvio Rodríguez y Víctor Manuel han incorporado en sus repertorios, entró así al campo de prisioneros improvisado por los militares donde vivió sus últimas horas.

Muchos recordaron a Jara con emoción esta semana, cuando su viuda e hijas y la fundación que lleva su nombre organizaron el funeral que no pudo tener en 1973, la despedida popular que merecía, para sepultar los restos del cantautor, exhumados en junio por orden del juez y devueltos a la familia después de una nueva autopsia, que confirmó las huellas de bala y torturas.

El ensañamiento con Jara fue uno de los signos de la dictadura de Pinochet (1973-1990), que truncó con brutalidad el Gobierno de Allende y los sueños socialistas, dejando un reguero de más de 3.200 muertos y desaparecidos, alrededor de 30.000 torturados y decenas de miles de exiliados. El Chicho, como era conocido Allende, un médico socialista y masón, había llegado a la presidencia en 1970, en su cuarto intento, con el 36% de los votos, encabezando la Unidad Popular, la coalición que reunía a la izquierda chilena en un arco multicolor.

Con un programa que ofrecía reforma agraria, medio litro de leche diaria para los niños y la nacionalizació n del cobre, principal riqueza de Chile, en manos de empresas norteamericanas, la victoria de Allende en las urnas, la primera de un marxista en Occidente en plena guerra fría, sorprendió a Estados Unidos e insufló esperanzas en muchos países, incluidos los opositores de Franco en España. Un irritado presidente Richard Nixon ordenó en la Casa Blanca intensificar las acciones desestabilizadoras.

Pero en Chile se vivían tiempos de efervescencia. Las movilizaciones sociales iban en ascenso y con Allende en La Moneda, el Gobierno ganó apoyo en las urnas en lugar de perderlo. El cerrojo norteamericano se apretó con el embargo de las exportaciones de cobre, en réplica a una nacionalizació n en la que Chile resolvió no indemnizar a las empresas expropiadas por haber obtenido ganancias excesivas, mientras la oposición de centro y derecha se reunió en una coalición contra Allende, y la izquierda más radicalizada comenzó a desbordar al Gobierno acusándolo de reformista. La lucha política se exacerbó.

El Gobierno socialista concitó una amplia adhesión de artistas e intelectuales. En los tres años de Allende, Chile vivió un destape cultural como nunca antes y Víctor Jara fue uno de los protagonistas. Hijo de inquilinos campesinos, conoció de la explotación y miseria en su infancia y juventud. Aprendió música por la intuición de su madre. Cuando ella falleció, viajó a Santiago a estudiar teatro. Como director teatral recibió premios de la crítica y la prensa por sus montajes e hizo giras por dos continentes.

Mientras estudiaba dramaturgia, comenzó a tocar y componer con el grupo Cuncumén. Después trabajó con la pléyade del folclor chileno: Quilapayún, Inti Illimani, Ángel e Isabel Parra, Patricio Manns, Rolando Alarcón. Violeta Parra, la autora del universal Gracias a la vida, fue una de las que descubrió tempranamente el talento de Jara como compositor e intérprete.

Militante comunista, Jara defendió a la Unidad Popular con su guitarra, hizo canciones de protesta, pero sus obras mayores, aquellas más sencillas e imperecederas, son las que brotan desde la tierra y de la pobreza de las barriadas periféricas de Santiago, las fuentes de su saber. Víctor creía que "la mejor escuela para el canto es la vida", recuerda su viuda, Joan Turner, en Un canto trunco, las memorias de Jara. Nombrado embajador cultural por Allende, prefería compadrear en una peña popular a los cócteles de diplomáticos.

Durante el paro de octubre de 1972, con el que la oposición quiso poner de rodillas al Gobierno, junto con decenas de miles de personas, Jara salió a realizar trabajos voluntarios para impedir que la economía se detuviera. En la vorágine escribió Manifiesto, su testamento musical: "Yo no canto por cantar / ni por tener buena voz, / canto porque la guitarra / tiene sentido y razón".

Con la inflación desbocada, desabastecimiento y mercado negro, el transporte paralizado y con el mayor partido opositor, la Democracia Cristiana, cerrando las puertas al diálogo para encontrar una salida, a Allende casi no le quedan opciones, y muchos creen que un golpe militar es inminente. Resuelve que el martes 11 septiembre llamará a un plebiscito que decidirá si sigue o no en el poder. Enterados, los militares adelantan el golpe militar para ese martes.

El escenario que había escogido Allende para pronunciar este discurso que podría haber cambiado la historia es la sede de la UTE. Nunca llegó. Enterado de la sublevación militar, Allende acude con sus colaboradores más cercanos a La Moneda, a defender la democracia. Dispuestos a todo, los militares bombardean el palacio y Allende, que sólo saldrá sin vida de ese lugar, pide a los trabajadores que permanezcan en sus puestos, pero que no se dejen provocar, y anticipa en su lúcido discurso final que otras generaciones superarán ese momento.

En asambleas por facultad, la comunidad de la UTE resolvió permanecer en la sede universitaria, como pidió Allende. Entre ellos, Víctor Jara, que trabajaba en extensión en la universidad e iba a cantar en el acto de Allende. Habla dos veces por teléfono con Joan y cree que volverá a casa al día siguiente. Esa noche anima a los estudiantes en su último recital, mientras en todo Santiago suenan las balas de los militares.

Al día siguiente, los militares instalan un cañón frente a la universidad y disparan a la rectoría mientras un centenar de soldados vacía sus cargadores. No hay resistencia: estaban desarmados. Rompen puertas y cerrojos y toman prisioneros a los 600 que permanecían ahí.

El infierno está a un par de kilómetros, en el Estadio Chile, rebautizado en democracia como Estadio Víctor Jara. Ahí el cantautor queda tendido en el suelo. A un estudiante peruano que confunden con cubano le cortan una oreja con un cuchillo. A un profesor de ciencias sociales que llevaba pruebas recién corregidas de sus alumnos le piden las dos mejores notas, las entrega y lo obligan a que se coma las hojas. Los amenazan con barrerlos con "las sierras de Hitler", ametralladoras de gran calibre cuyas balas cortan los cuerpos. Un obrero grita: "¡Viva Allende!", y se arroja desde las graderías, muriendo desangrado. En el recinto caben apretadas 2.000 personas, pero hacinan a más de 5.000 prisioneros.

El Príncipe tiene visitas de oficiales y quiere exhibir a Jara. Un oficial de la Fuerza Aérea que está con un cigarrillo le pregunta a Jara si fuma. Con la cabeza, niega. "Ahora vas a fumar", advierte, y le arroja el cigarrillo. "¡Tómalo!", grita. Jara se estira tembloroso para recogerlo. "¡A ver si ahora vas a tocar la guitarra, comunista de mierda!", grita el oficial y pisotea las manos de Jara, relata Navia.

"Cuando llegaron más prisioneros y los soldados fueron a recibirlos, Víctor se quedó sin custodia. Entre varios lo arrastramos adonde estábamos y comenzamos a limpiar sus heridas. Llevaba casi dos días sin comida ni agua", dice Navia. Un detenido consigue que un soldado le regale un tesoro: un huevo crudo. Se lo dan a Jara. Con un fósforo, el cantautor perfora el huevo en ambos extremos y lo sorbe. "Nos dijo que así aprendió en su tierra a comer los huevos", recuerda.

A Jara le vuelven las energías. "Mi corazón late como campana", dice. Y habla, de Joan y sus hijas. Dos detenidos logran salir libres gracias a contactos. Varios escriben mensajes breves para que avisen a sus parientes de que están vivos. Víctor pide lápiz y papel. Navia le pasa una libreta pequeña de apuntes, que hoy conserva la Fundación Jara como pieza de museo. Escribe con dificultad sus últimos versos: "Canto que mal que sales / Cuando tengo que cantar espanto / Espanto como el que vivo / Espanto como el que muero".

Repentinamente, dos soldados lo toman y arrastran, y Jara alcanza a arrojar la libreta. Navia se queda con ella. Comienza una golpiza más brutal que las anteriores, a culatazos. Otros prisioneros lo verán con vida horas después. Un conscripto, José Paredes, confiesa 36 años después que jugaron a la ruleta rusa con Jara antes de acribillarlo en los subterráneos. Es el único procesado vivo en el caso. El otro, el jefe del recinto, el coronel Mario Manríquez, falleció. La primera autopsia, en 1973, revela 44 disparos. La nueva, en 2009, confirma que Jara murió por múltiples impactos. Pero Paredes se retracta de su confesión.

Al anochecer del sábado 15 de septiembre trasladan a los prisioneros del Estadio Chile al mayor recinto del país, el Estadio Nacional. "Al salir al foyer para irnos, vemos un espectáculo dantesco. Hay entre 30 y 40 cadáveres apilados, y dos de ellos están más cercanos. Todos están acribillados y tienen un aspecto fantasmagórico, cubiertos de polvo blanco, porque cerca estaban apilados unos sacos de cal para hacer reparaciones, que cubre sus rostros y seca la sangre. Reconozco a Víctor en primer lugar, y después al abogado y director de Prisiones Littré Quiroga", relata Navia.

A Jara le han quitado el chaquetón que otro prisionero le había pasado porque tenía frío. Esa noche, los soldados arrojan seis de estos cadáveres, Jara entre ellos, junto al Cementerio Metropolitano, en el acceso sur de Santiago. Una vecina reconoce al cantautor y avisa para que lo recojan. Cuando el cuerpo llega a la morgue, un trabajador de este servicio, que era comunista, también reconoce a Jara y avisa a su esposa Joan para que lo sepulte antes de que lo sepulten en una fosa común.

El cuerpo del cantautor está junto al de cientos de víctimas en un mesón de la morgue, al final de una fila de jóvenes. Sólo tres personas acompañan a Joan en el funeral semiclandestino que se celebró en el Cementerio General de Santiago, donde fue inhumado en un humilde nicho. Jara está en su cenit creativo, poco antes de cumplir 41 años, y quienes tronchan su vida no saben que lo están haciendo más universal, a él, pero también a ellos mismos. [fontanamoncada

jueves, 3 de diciembre de 2009

LOS HILOS DEL PODER EN HONDURAS

F. PEREGIL (Enviado especial DE El País) - Tegucigalpa - 03/12/2009



Una decena de familias maneja la política del país desde hace 50 años.- La vieja oligarquía terrateniente ha sido sustituida por un nuevo empresariado.

Es casi imposible caminar por Honduras sin ver o tocar algo que no pertenezca a los Canahuati Larach, los Flores Facussé, los Andonie Fernández, los Ferrari, los Rosenthal, los Kafie, los Násser, los Rosenthal y los Goldstein. Casi todas estas familias son de origen árabe palestino y de confesión cristiana, excepto los judíos Rosenthal y Goldstein. Y casi todas guardan algo en común: sus patriarcas eran hombres semianalfabetos que emigraron a Honduras a finales del XIX o principios del XX, instalaron pequeños comercios, prosperaron, enviaron a sus hijos y nietos a formarse en Estados Unidos y ahora éstos copan las esferas más altas del poder. No hay enemistad entre árabes y judíos. Los Rosenthal comparten con el resto las instalaciones del Club Árabe de San Pedro Sula, la ciudad más industrializada. Estudian en los mismos colegios, acuden a las mismas bodas y a los mismos entierros. A veces discrepan educadamente en cuestiones políticas. Pero en cuanto al golpe de Estado del 28 de junio, casi todas las grandes familias lo respaldaron.


El presidente depuesto Manuel Zelaya venía señalando desde 2007 a algunos de estos empresarios, culpándoles del atraso de Honduras. Aun hoy, Zelaya se muestra convencido de que fueron los grandes grupos empresariales, y no el presidente de hecho Roberto Micheletti, ni los militares, quienes impulsaron el golpe. "Tanto Zelaya como el presidente electo Porfirio Pepe Lobo pertenecen a la aristocracia rural, las familias de terratenientes que vieron menguar su riqueza poco a poco hasta llegar a la década de los sesenta, en la que los empresarios palestinos y judíos alcanzan su máximo esplendor", indica Manuel Gamero, director del diario Tiempo.

"De las grandes familias, sólo los Rosenthal, dueños del diario Tiempo y una de las más poderosas mantuvo una posición más crítica al golpe, pero sin un compromiso a favor de Zelaya que fuera decisivo. A diferencia de los palestinos, los Rosenthal han participado abiertamente en política. Yani Rosenthal fue ministro de la presidencia en el Gobierno de Zelaya, el ministerio más importante, hasta que Zelaya empezó en 2007 a asociarse con Hugo Chávez y entonces Rosenthal se salió del Gobierno", indica el analista Manuel Torres Calderón.

"Yo me salí del Gobierno porque quería postularme como candidato presidencial por el Partido Liberal", explica el propio Yani Rosenthal. "Y no creo que sean sólo unas 10 familias que acaparen tanto poder. Son más, no sabría decir cuántas. Es cierto que, aunque la propiedad de los medios de comunicación cada vez está en manos de más gente, aún hay mucha concentración. Los tres principales canales de televisión pertenecen a una misma persona. Zelaya se enfrentó a los propietarios de los medios y sólo tuvo el apoyo de nosotros, los Rosenthal. Pero el enfrentamiento no vino por Hugo Chávez, sino por el salario mínimo. Mel lo aumentó en un 66%. Yo le dije que eso era demasiado. Pero él siguió adelante. Abrió una guerra con los medios. Y después vino Chávez a Honduras en el primer semestre de este año y pronunció dos discursos incendiarios contra la oligarquía y los pitiyanquis. Y entonces más empresarios se volvieron contra Zelaya, que los atacaba desde la televisión estatal y desde un diario que fundó".

La independencia de los periodistas parece un concepto demasiado lejano en Honduras. En la primera conferencia de prensa que ofreció el martes el presidente electo, Porfirio Lobo, se podían oír los aplausos de varios reporteros hondureños.

"Todos los propietarios mezclan una gran variedad de negocios (bancos, aseguradoras, exportadoras, procesadoras, empresas de telefonía y cable, transmisión de datos inalámbricos, comercializadoras de agua, etcétera). Ése es uno de los principales problemas que afectan a la calidad de la libertad de expresión en Honduras porque los medios se convierten en punta de lanza de los otros negocios, muchos de los cuales tienen como cliente al Estado o requieren del favoritismo del Estado para ser lucrativos", explica Torres Calderón en el libro Poderes fácticos y sistema político, redactado por cinco autores.

"Nos hemos llevado seis meses de campaña para estas elecciones del 29 de noviembre", explica el economista Julio Raudales. "Es demasiado para un país tan pobre como Honduras. A cada partido le pudo haber costado unos 20 millones de dólares su campaña. Eso lo pagan los empresarios. Y es lo menos malo que puede pasar, porque si no lo harán los narcotraficantes. Después los empresarios se cobran su peaje y deciden quién debe ocupar ciertos cargos. Pero si ha habido algo bueno tras los sucesos del 28 de junio es que la gente ha adquirido mayor conciencia social".