FERNANDO FERNÄNDEZ DUVAL
Los partidos políticos han sido tradicionalmente los organizadores de los sistemas democráticos representativos en el capitalismo y los garantes de su funcionamiento y de la participación de los ciudadanos en los procesos electorales, ya que a través de ellos se eligen los funcionarios electos por sufragio universal por un período de tiempo determinado, garantizando así la alternabilidad en el poder.
Hoy día, los partidos políticos monopolizan el derecho de los ciudadanos a ser electos para una función pública, obligándolos a inscribirse en su lista de miembros (padrón) para poder tener el derecho a elegir y a ser elegido en unas pre-elecciones (primarias) que se realizan para seleccionar a los candidatos que el partido llevará en su boleta en las elecciones nacionales.
Las pre-elecciones que realizan los partidos políticos, se hacen en violación al principio de ser electo y ser elegido, consagrado en la mayoría de las constituciones occidentales y con lo cual dicho principio alcanza la categoría de derecho universal.
Esa forma de actuación de los partidos políticos, subordina el resto del sistema político, económico y social, y el ejercicio del poder político por los dignatarios, en un espacio exclusivo del partido, donde todo queda en su sombra. Esa subordinación hace que nuestras sociedades estén gobernadas y controladas por los dirigentes de los partidos políticos.
Aunque pareciera una metáfora, no lo es, los partidos políticos sustituyeron el poder unipersonal del monarca en las sociedades de Europa del Oeste, el déspota en los modos de producción asiático, en las organizaciones pre-colombinas y en las tiranías modernas tipo Somoza, Trujillo, Pérez Jiménez, Pinochet, Ferdinand Marcos, etc. por el de la partidocracia. Ese poder encuadra la visión de la política y de lo político y tiene mayor fortaleza que el sistema unipersonal del antiguo régimen, porque el ciudadano común siente que él tiene algo de poder que no tiene; y esa sensación de poder termina legitimando los partidos como poder verdadero.
En dominicana, el sistema de partido es responsable de muchos problemas en la sociedad contemporánea, como por ejemplo, la corrupción estatal, los antagonismos o división entre los militantes de los partidos del sistema, la falta de principios y criterios de ciudadanía que afectan a muchos dominicanos, la falta unidad de criterios frente a situaciones que normalmente afectan al colectivo, lo cual dificulta que en el país haya una visión unitaria de la imagen objetivo de la sociedad que queremos ser. Otro problema es la sobre politización en la que la mayoría de los dominicanos se llenan de pasión instintiva como si vivieran las grandes jornadas carnavalescas del Malecón durante los meses de cuaresma de cada año, el juego de dominó debajo de un árbol con un pote de ron o una fría debajo de la mesa para pasar el momento, las peleas de gallos los fines de semanas en la gallera o el juego de la pelota en el play.
El sistema de partido dominicano vive sus años de infancia, pues, más que mediación de los intereses colectivos de la sociedad e instrumento de cohesión y unidad nacional, parte la sociedad (dice Maurice Duverger que el término partido viene precisamente de la palabra partir, porque en sus inicios los partidos partían la sociedad en grupos rivales que se enfrascaban en luchas por el control del poder), dividiéndola en intereses antagónicos, como si fuera una fratría, razón por la cual los funcionarios que detentan una posición pública, ya sea electa o designada por el Poder Ejecutivo, no representan a la colectividad que los eligió, sino al partido que los llevó como candidato en su boleta.
Esos funcionarios carecen de autonomía política para tomar decisiones en sus funciones, pues ejercen dichas funciones en base a las líneas que traza la organización política a la que pertenecen. En ese sentido, tenemos legisladores que no pueden cumplir con las dos funciones principales asignadas en la Constitución de la República, que son: legislar y representar.
Si un legislador o sindico se apartaran de las líneas bajadas por la partidocracia y asumieran cierta independencia en sus decisiones, en el menor de los casos correrían el riesgo de quedar fuera de la boleta de la organización partidaria en el próximo torneo electoral.
En el caso de la sobre politización, los partidos políticos gravitan en todos los aspectos de la vida nacional y en la particular de cada dominicano en su vida cotidiana. Los trescientos sesenta y cinco días del año las noticias sobre temas políticos publicadas por los periódicos impresos o digitales y los medios electrónicos: radio y televisión, ocupan más espacios que cualquier otra, incluso más que la pelota, que es el pasatiempo preferido de los dominicanos.
No hay en el país ninguna institución pública o privada, empresarial, deportiva, medio de comunicación, religiosa, ningún club u organización comunitaria, sindicato o entidad gremial o profesional, un club de béisbol, un club de gallo en una pequeña comunidad o aldea antropológica como el Manguito de Neyba donde los partidos no estén presentes visualmente o soterrados, o dejen de gravitar con sus luchas internas para influir, controlar o dirigir.
En países como Estados Unidos, los partidos políticos solo tienen vigencia durante los procesos electorales. Cuando terminan esos procesos, las actividades de dichos partidos cesan de inmediato y vuelven a reaparecer como cometas en el próximo evento electoral, dejando que sean las instituciones del Estado las que jueguen su rol y otras instituciones de la sociedad civil con un carácter más universalista que los partidos.
La vigencia y dictadura de los partidos políticos en la sociedad dominicana tiene que ver con la pobreza que vive la mayor parte da la población, la cual es un caldo de cultivo para que de su seno nazcan las organizaciones políticas que viven ofertando los bienes del patrimonio público o creando espejismos para sacar de la pobreza al individuo, no a la sociedad, con lo cual se establece una relación de negocio oferta/ demanda con carácter individual. Por el contrario, este sistema demanda/ oferta en las sociedades más desarrolladas no toma como puntal al individuo, sino a la comunidad o al sector social, ya que los individuos pertenecientes a las diferentes capas sociales tienen resueltas la mayoría de sus necesidades individuales reproductivas de alimentación, salud y educación.
Esas ofertas se traducen así en el combustible que mueve el sistema de partidos y atrapa a la población en una lógica de reparto paternalista, donde el dios arbitrario del partido se adueña de la voluntad de elegir y tutela arbitrariamente al funcionariado estatal.
Aunque la política es una de las principales pasiones de la sociedad dominicana, es evidente de que podría llegar a una fase de entropía, al entrar en una profunda crisis de credibilidad para satisfacer expectativas y empiece a desorganizarse y desaparecer como ha ocurrido recientemente en Venezuela durante la época pre-chavista y en la Bolivia pre- Evo si sus dirigentes no comienzan a darse cuenta del estancamiento del sistema. Sin embargo, esto no está ocurriendo ni está por ocurrir. Los partidos políticos dominicanos en lugar de avanzar democráticamente, son cada vez menos democráticos, pues de liderazgos autoritarios, mesiánicos y caudillistas que tuvimos recientemente después de la dictadura de Trujillo, el sistema político está pasando a un nuevo tipo de autoritarismo tecnocrático que se expresa en la falta de principios políticos ideológicos, que privilegia el sentido común de la acción política y el eficientismo como única racionalidad para alcanzar los fines teleológicos que se propone como objetivo la organización política.
Como ejemplo de esto último, cito lo que acaba de ocurrir recientemente con los dos principales partidos del sistema que dieron varios pasos anti-democráticos, al reservarse, el Comité Político del PLD, una parte considerable de los cargos a senadores, diputados y síndicos para una alianza con el PRSC y donde indudablemente sus probabilidades son altas; en otro, el presidente del PRD se reservó el 50 por ciento de dichos puestos electivos para negociarlos en futuras alianzas o para imponerlos. El argumento de ambos partidos es meramente estratégico, pero desde el punto de vista de la lógica, es un disparate táctico político, porque esa decisión, en el caso del presidente del PRD, es arriesgada, ya que estimularía las contradicciones y los descontentos internos en ese partido, y si en lugar de “avanzar en el 2010 para ganar en el 2012”, que es su principal consigna de campaña electoral, esa consigna podría convertirse en un bumerang para ganar las elecciones presidenciales del 2012.
Todavía el sistema de partidos en dominicana tiene cierta fortaleza, si tomamos como indicador la participación de la ciudadanía en los procesos electorales con una votación del 75 por ciento de los ciudadanos inscritos en el Padrón Electoral; pero en la medida en que la población se des-ideologice y tome conciencia de que está siendo engañada y manipulada por sus dirigentes, el sistema, como apuntaba en el antepenúltimo párrafo, automáticamente se desorganizaría atendiendo a la ley de la entropía, contraria a la de la auto- reproducción.
Es por eso, que al terminar este ensayo, uno termina preguntándose, ¿no existirá otra forma alternativa democrática de participación de la población en nuestras sociedades que no sean los partidos políticos?
¿No será la autogestión organizativa de las comunidades de base la sustituta de los partidos políticos y de la participación ciudadana?
TOQ Son opiniones de temas diversos que intentan buscar y establecer nuevos paradigmas comunicacionales
sábado, 31 de octubre de 2009
martes, 27 de octubre de 2009
CRUZADA POR LA REPARACION Y RECONOCIMIENTO DE UN POETA INJUSTAMENTE CONDENADO
EZEQUIEL MOLTÓ
Los herederos del poeta Miguel Hernández y una Comisión Cívica de Alicante pedirán la revisión y nulidad de su sentencia de muerte.
El poeta del pueblo, Miguel Hernández, fue condenado a muerte por un tribunal militar el 18 de enero de 1940. Una sentencia todavía vigente cuando se va celebrar el centenario de su nacimiento. Los herederos del poeta y la Comisión Cívica para la recuperación de la Memoria Histórica de Alicante ante la "ausencia" de iniciativas del gobierno autonómico, estatal y otras instituciones que, celebrarán en 2010 su centenario, lamentan que nadie haya propugnado la rehabilitación de la trayectoria de Miguel Hernández, sobre el que pesa una "injustificable condena a muerte, hoy plenamente vigente".
La sentencia fue conmutada, por una condena a 30 años de cárcel, y el poeta falleció en 1942 en una miserable prisión de Alicante. "Fue condenado no por pegar tiros, sino por escribir versos y ser el poeta de la revolución", ha dicho el escritor y periodista, Enrique Cerdán Tato, miembro de la Comisión. Los herederos del poeta del pueblo y esta Comisión cívica, que aglutina a partidos progresistas, sindicatos, entidades culturales y personas referentes de diversos ámbitos, han presentado hoy ante el registro de la Subdelegación del Gobierno de Alicante una solicitud formal para la "reparación y reconocimiento personal del poeta injustamente condenado".
Una resolución que depende directamente del Ministerio de Justicia, y que está avalada por la Ley de la Memoria Histórica, según han asegurado los representantes de la Comisión, y que podría resolverse en cuestión de meses. La otra medida que plantea el colectivo es presentar un recurso de revisión de sentencia firme ante el Tribunal Supremo que "revise y anule" la sentencia del Consejo Sumarísimo 21.110 que le fue impuesta, "de tal forma que su inocencia sea pública, jurídica y oficialmente reconocida".
Lucía Izquierdo, nuera del poeta, asegura que este anuncio es "lo más importante que hasta la fecha se ha hecho por el poeta del pueblo". Los herederos Hernández consideran que "no es justo" que fuera condenado por ser "un chivato traidor" y que tras tantos años de democracia "todavía pese esa losa tan grande" sobre su figura, ha explicado Izquierdo en una conferencia de prensa en Sede de la Universidad de Alicante.
Los herederos del poeta Miguel Hernández y una Comisión Cívica de Alicante pedirán la revisión y nulidad de su sentencia de muerte.
El poeta del pueblo, Miguel Hernández, fue condenado a muerte por un tribunal militar el 18 de enero de 1940. Una sentencia todavía vigente cuando se va celebrar el centenario de su nacimiento. Los herederos del poeta y la Comisión Cívica para la recuperación de la Memoria Histórica de Alicante ante la "ausencia" de iniciativas del gobierno autonómico, estatal y otras instituciones que, celebrarán en 2010 su centenario, lamentan que nadie haya propugnado la rehabilitación de la trayectoria de Miguel Hernández, sobre el que pesa una "injustificable condena a muerte, hoy plenamente vigente".
La sentencia fue conmutada, por una condena a 30 años de cárcel, y el poeta falleció en 1942 en una miserable prisión de Alicante. "Fue condenado no por pegar tiros, sino por escribir versos y ser el poeta de la revolución", ha dicho el escritor y periodista, Enrique Cerdán Tato, miembro de la Comisión. Los herederos del poeta del pueblo y esta Comisión cívica, que aglutina a partidos progresistas, sindicatos, entidades culturales y personas referentes de diversos ámbitos, han presentado hoy ante el registro de la Subdelegación del Gobierno de Alicante una solicitud formal para la "reparación y reconocimiento personal del poeta injustamente condenado".
Una resolución que depende directamente del Ministerio de Justicia, y que está avalada por la Ley de la Memoria Histórica, según han asegurado los representantes de la Comisión, y que podría resolverse en cuestión de meses. La otra medida que plantea el colectivo es presentar un recurso de revisión de sentencia firme ante el Tribunal Supremo que "revise y anule" la sentencia del Consejo Sumarísimo 21.110 que le fue impuesta, "de tal forma que su inocencia sea pública, jurídica y oficialmente reconocida".
Lucía Izquierdo, nuera del poeta, asegura que este anuncio es "lo más importante que hasta la fecha se ha hecho por el poeta del pueblo". Los herederos Hernández consideran que "no es justo" que fuera condenado por ser "un chivato traidor" y que tras tantos años de democracia "todavía pese esa losa tan grande" sobre su figura, ha explicado Izquierdo en una conferencia de prensa en Sede de la Universidad de Alicante.
sábado, 17 de octubre de 2009
¿ EL CASO DEL DIPUTADITO DEL PRD DE MALA MUERTE, ES NUESTRA NATURALEZA ONTOLOGICA?
FERNANDO FERNÁNDEZ DUVAL
Los políticos nos tienen acostumbrado a todo tipo de escándalo y nada pasa; y todo sigue igual, sin asombro, como si las cosas pasaran con normalidad, tanto así, que nos dejamos convocar por sus partidos, celebrar sus ocurrencias y votar en sus elecciones cada cuatro años para elegirlos a los cargos más altos de la Nación para que decidan por nosotros y administren los bienes públicos como si fueran suyos.
Durante la semana que acaba de finalizar le tocó a un diputadito del PRD de mala muerte y a quien en el lenguaje del bajo mundo de las drogas se le conoce como un “bregador” y quien abusó sexualmente de una menor de edad, con la cual tuvo un hijo y a la que mantuvo engañada durante tres años con todo tipo de promesas para no ser descubierto, “soltándola” cuando cumplió su mayoría de edad.
De este caso se han hecho eco algunos medios de comunicación fuera del país, como la agencia española EFE y la reacción ha sido de asombro y condena, mientras aquí, en dominicana, los medios locales le han dado una limitada cobertura a la noticia, como si fueran cómplices o tuvieran tomándolo con pinzas.
El caso de ese diputadito de mala muerte, no es un hecho nuevo entre legisladores, sin embargo, esta sociedad vive aletargada, como si esa fuera la naturaleza ontológica del ser dominicano.
Los políticos nos tienen acostumbrado a todo tipo de escándalo y nada pasa; y todo sigue igual, sin asombro, como si las cosas pasaran con normalidad, tanto así, que nos dejamos convocar por sus partidos, celebrar sus ocurrencias y votar en sus elecciones cada cuatro años para elegirlos a los cargos más altos de la Nación para que decidan por nosotros y administren los bienes públicos como si fueran suyos.
Durante la semana que acaba de finalizar le tocó a un diputadito del PRD de mala muerte y a quien en el lenguaje del bajo mundo de las drogas se le conoce como un “bregador” y quien abusó sexualmente de una menor de edad, con la cual tuvo un hijo y a la que mantuvo engañada durante tres años con todo tipo de promesas para no ser descubierto, “soltándola” cuando cumplió su mayoría de edad.
De este caso se han hecho eco algunos medios de comunicación fuera del país, como la agencia española EFE y la reacción ha sido de asombro y condena, mientras aquí, en dominicana, los medios locales le han dado una limitada cobertura a la noticia, como si fueran cómplices o tuvieran tomándolo con pinzas.
El caso de ese diputadito de mala muerte, no es un hecho nuevo entre legisladores, sin embargo, esta sociedad vive aletargada, como si esa fuera la naturaleza ontológica del ser dominicano.
lunes, 12 de octubre de 2009
EL LUNAR QUE MOTIVO UNA AMONESTACION
COMO MEDIDA DE COERSION EN LA OFICINA
FERNANDO FERNÁNDEZ DUVAL
Moreno seguía impertérrito como un soldado frente al espejo donde estaba afeitándose los pequeños y escasos matojos de barba descuidada, que aparentaban distantes puntitos grisáceos mal colocados en el rostro y que empezaron a crecerle durante el asueto de fin de semana. Se tocaba lentamente con el frío metal de la navaja de afeitar el lunar que tenía debajo del pómulo derecho. Todavía estaba somnoliento y sentía que se caía al pisar en falso, razón por la cual agarró con fuerza el lavamanos para no caerse sobre el resbaladizo piso de granito. Sentía calenturas y descompostura en todo el cuerpo a causa de la baja temperatura provocada por el refrigerador del aire acondicionado instalado en su dormitorio que contrastaba con la del baño.
Se topó suavemente el lunar como si tuviera acariciándolo con cierto alivio y eso aparentemente lo llenaba de placer y satisfacción. Su mano, aunque suave, con sus uñas cuidadosas y correctamente recortadas y pintadas con laca natural, como la de todo oficinista que tiene que estrechársela a otras manos como carta de presentación del jefe y de toda la institución, para la cual trabajaba desde hacía algunos años; ahora, esa mismas manos hacían otro tipo de trabajo, aparentemente duro, similar a las uñas de las retroexcavadoras que se sumergen bajo tierra para arañar y levantar toneladas de tierra y pesadas rocas.
El lunar era pequeño y negro y parecía un puntito imperfecto sin la menor importancia, casi del tamaño del agujero de un poro que apenas se le podía ver con una lupa. Eran las cinco y media de la mañana del lunes doce de octubre y tenía que dirigirse a la oficina a presentarle la programación de trabajo de la semana al jefe, discutirla punto a punto con él, hasta satisfacerlo plenamente, escucharle sus historias, las mismas historias de siempre sobre la esposa con la que estaba obligado a estar casado para no tener que partir los bienes matrimoniales acumulados entre ambos durante su vida conyugal; sus automóviles de lujos parcados en el túnel del penthouse donde residía con Martica frente al parque Mirador Sur; los caballos de paso fino que tenía en la finca de Monte Plata; los hijos super inteligentes, casi genios y que echaban pálante en el colegio bilingüe donde estudiaban los dos más pequeños y donde también estudian los hijos de los generales, los empresarios del consejo de la empresa privada, los altos funcionarios del gobierno, como él, y los diplomáticos extranjeros; el viaje a un pueblo del interior; los tragos sociales en compañía del embajador de España o de Estados Unidos acompañados del personal del cuerpo diplomático y altos funcionarios del gobierno; la reunión informal con el secretario de estado, con lo cual denotaba su influencia; el juego de golf en el Country Club de la capital; la querida, a quien había mandado de viaje a Miami a pasarse unos días, para poder enfriarse con Martica y con la esposa que lo tenía al coger el camino, o la muchacha quinceañera que se llevó al motel y a quien le dio "una pela de a verdad, sin tener que utilizar la viagra, como si tuviera la fuerza de un adolescente o un verdadero toro miura", decía con el pechito inflado y completamente satisfecho. Después, reunirse con el administrativo y allí llenarse de stress, porque, aunque esea no hablaba mucho, "era duro para soltar un centavo para las actividades de la oficina, regateándolos como si los cuartos fueran suyos o de su familia", comentaba.
El jefe era muy exigente y perfeccionista y tenía una semana fuera de la oficina, pero además, era madrugador y puntual y no permitía que nadie, absolutamente nadie llegara tarde, especialmente el primer día de trabajo de la semana, cuando él daba el ejemplo asistiendo puntualmente a las siete de la mañana.
Moreno tenía que estar listo con la programación y tener escrito en blanco y negro, como director técnico, los informes al día de todo el personal y de todas las actividades realizadas durante la ausencia del jefe; leerlos minuciosamente uno a uno, responder preguntas sobre aquello o sobre lo otro y contar alguna discreción o chisme de la que había tenido alguna información y que se le antojara conocer al jefe con un dejo de malicia entre los ojos para complacer su morbo sobre algunas de las chicas en particular que él le había ayudado a conseguir trabajo, especialmente de algunas de las barbies que galanteaban a los directores y al propio jefe con sus pantalones apretados, demarcados en sus partes púdicas y con los pechos saliéndose de la blusa. En ese instante Moreno recordaba también a su antiguo jefe de oficina, diferente al actual, de hablar poco, cerebrotónico, Magna Cum Laudem en Economía en Harvard University, reservado, profesional, paciente en extremo, convencional y con una ética protestante que deshumanizaba, ya que por cualquier quítame esta paja no le temblaba el pulso para firmar el oficio de cancelación.
Aparentemente eso no tenía la menor importancia cuando se miraba al espejo y descubría por primera vez ese diminuto lunar negro que ahora aparecía en su rostro y que de inmediato empezó a preocuparle. Quizás ese inocuo lunar oscuro estuviera ahí en ese lugar de su rostro hacía tiempo y pasaba desapercibido y que lo descubriera con sorpresa por casualidad esta mañana, como ocurre cuando uno ve las cosas por primera vez, se dijo para sus adentros. Volvió a tocarlo. Se acercó más al espejo para percatarse mejor de su existencia y notó sus irregularidades geométricas. Era un lunar poliforme, alargado en ocasiones o redondito, eso dependía de la posición de donde se le mirara. Por ejemplo, si se le miraba de frente, el lunar acusaba la figura de una pequeñita pata de gallina roja con sus alargados dedos, si era de lado, tomaba la forma de un perfecto escorpión aplastado y si fuera a cierta distancia, es decir pegado al inodoro o a la puerta de entrada, aunque borroso, tomaba la forma cilíndrica de una hormiga.
Cada vez que lo miraba, el lunar parecía que crecía y mientras más grande lo veía, la desesperación se apoderaba de Moreno que tenía que prepararse para ir a la oficina: vestirse elegantemente con traje formal confeccionado por los principales modistos de moda, colocarse sobre el cuello la nueva corbata que se ponía a diario con su nudo preferido, el Duque de York, como era su costumbre, tomar el desayuno, llevar la niña más pequeña al colegio y luego dirigirse en su sedán a la oficina por toda la avenida, pero ya eran las seis de la mañana y todavía estaba estático frente al espejo y no se había rasurado ni duchado, como pretendía en ese momento.
Mientras se miraba cuidadosamente una y otra vez el rostro en el espejo, notó de repente que el lunar comenzaba abultarse, que ya tenía cierto tamaño y que mientras más crecía, tomaba otras formas. Ese cambio aparente de tamaño comenzó a preocuparle, aunque guardaba silencio para no alarmar a la esposa, afanosa y diligente, que estaba en la cocina preparándole el desayuno junto a la conserje, que había llegado el domingo del Estero de Neyba.
Seguía mirándose y el lunar se veía más grande. Pensaba terminar de rasurarse y ducharse y en lugar de dirigirse a la oficina a donde el jefe, ir al médico para que lo atendiera con urgencia. Pero la situación lo aturdía, no sabía qué hacer en ese momento, ni tampoco quería consultar a la esposa para no complicarse mucho.
Ya eran las siete de la mañana, se imaginaba al jefe llegar aparatosamente a la oficina a esa hora, con dos franqueadores abriéndole el paso en el tapón de la 27 de Febrero con Churchill y la seguridad inmediatamente detrás de su yipeeta oficial con placa de tres dígitos, y , como un rito, sentado frente a su escritorio, con una tacita de café colocada encima de una mesita y mirando entretenidamente a los comentaristas y analistas de televisión, escrutando las noticias de los periódicos matutinos, observando cada detalle de lo que decían los dirigentes del partido oficialista entrevistados, los de la oposición y los de la sociedad civil, que estaban presentándose en distintos canales y que él buscaba con el control que tenía a su lado. Detrás, los empleados del despacho, simulando sus nervios con una aparente sonrisa de bienvenida y agrado, a juzgar por la rigidez de los movimientos teatrales que denotaban en sus gestos y en sus miradas cargadas de espanto y odio soterrado.
El lunar ya sobresalía y prácticamente le cubría todo el pómulo derecho. Era una bola grande informe que crecía sin control sobre su rostro. Se miró y cerró los ojos. Dio un paso atrás. Pensó seriamente llamar a la esposa, que en la cocina consultó el reloj de pared y se dio cuenta que era tarde. Se dirigió al dormitorio y al vestíbulo. Vio que Moreno no estaba en esos dos lugares. Tocó la puerta del baño y llamó a Moreno. Moreno no quería que lo vieran en esas condiciones y por esa razón no respondió una sola palabra.
En la oficina el jefe consultaba su Cartier y ya casi serían las siete y media de la mañana. Se levantó del mueble donde leía los periódicos matutinos. Tosió y llamó a uno de sus subalternos para preguntarle si el saloncito verde donde acostumbraba hacer la reunión de los lunes estaba listo, preguntó si Moreno estaba allí, esperándolo ceremoniosamente, como siempre entregado a su amo. Alguien del despacho marcó al móvil de Moreno para avisarle que se diera pronto que el jefe estaba esperándolo. Contestó la secretary automática. En tanto Moreno seguía con su vía crucis en el baño. Ya no aguantaba más. El lunar había crecido tanto que prácticamente le bloqueaba el ojo derecho y ya no podía ver por ese ojo. Comenzó a llorar largamente en silencio, impotente, con coraje espartano, casi desvanecido, mientras la esposa y la conserje golpeaban fuertemente la puerta con los nudos de sus dedos y luego con un poderoso objeto para intentar derribarla. En ese preciso instante el jefe llamaba iracundo, fuera de sí al jurídico para determinar las sanciones disciplinarias a tomar, después de una breve consulta y explicación con el Código Laboral en las manos, llamó a su secretaria particular "para que redactara una amonestación para Moreno y la remitiera al departamento de recursos humanos como primera medida de cohersión, pidiéndole para los fines de lugar correspondientes, una atenta explicación por escrito por el abandono del cargo ese día lunes 12 de octubre del año 2009".
COMO MEDIDA DE COERSION EN LA OFICINA
FERNANDO FERNÁNDEZ DUVAL
Moreno seguía impertérrito como un soldado frente al espejo donde estaba afeitándose los pequeños y escasos matojos de barba descuidada, que aparentaban distantes puntitos grisáceos mal colocados en el rostro y que empezaron a crecerle durante el asueto de fin de semana. Se tocaba lentamente con el frío metal de la navaja de afeitar el lunar que tenía debajo del pómulo derecho. Todavía estaba somnoliento y sentía que se caía al pisar en falso, razón por la cual agarró con fuerza el lavamanos para no caerse sobre el resbaladizo piso de granito. Sentía calenturas y descompostura en todo el cuerpo a causa de la baja temperatura provocada por el refrigerador del aire acondicionado instalado en su dormitorio que contrastaba con la del baño.
Se topó suavemente el lunar como si tuviera acariciándolo con cierto alivio y eso aparentemente lo llenaba de placer y satisfacción. Su mano, aunque suave, con sus uñas cuidadosas y correctamente recortadas y pintadas con laca natural, como la de todo oficinista que tiene que estrechársela a otras manos como carta de presentación del jefe y de toda la institución, para la cual trabajaba desde hacía algunos años; ahora, esa mismas manos hacían otro tipo de trabajo, aparentemente duro, similar a las uñas de las retroexcavadoras que se sumergen bajo tierra para arañar y levantar toneladas de tierra y pesadas rocas.
El lunar era pequeño y negro y parecía un puntito imperfecto sin la menor importancia, casi del tamaño del agujero de un poro que apenas se le podía ver con una lupa. Eran las cinco y media de la mañana del lunes doce de octubre y tenía que dirigirse a la oficina a presentarle la programación de trabajo de la semana al jefe, discutirla punto a punto con él, hasta satisfacerlo plenamente, escucharle sus historias, las mismas historias de siempre sobre la esposa con la que estaba obligado a estar casado para no tener que partir los bienes matrimoniales acumulados entre ambos durante su vida conyugal; sus automóviles de lujos parcados en el túnel del penthouse donde residía con Martica frente al parque Mirador Sur; los caballos de paso fino que tenía en la finca de Monte Plata; los hijos super inteligentes, casi genios y que echaban pálante en el colegio bilingüe donde estudiaban los dos más pequeños y donde también estudian los hijos de los generales, los empresarios del consejo de la empresa privada, los altos funcionarios del gobierno, como él, y los diplomáticos extranjeros; el viaje a un pueblo del interior; los tragos sociales en compañía del embajador de España o de Estados Unidos acompañados del personal del cuerpo diplomático y altos funcionarios del gobierno; la reunión informal con el secretario de estado, con lo cual denotaba su influencia; el juego de golf en el Country Club de la capital; la querida, a quien había mandado de viaje a Miami a pasarse unos días, para poder enfriarse con Martica y con la esposa que lo tenía al coger el camino, o la muchacha quinceañera que se llevó al motel y a quien le dio "una pela de a verdad, sin tener que utilizar la viagra, como si tuviera la fuerza de un adolescente o un verdadero toro miura", decía con el pechito inflado y completamente satisfecho. Después, reunirse con el administrativo y allí llenarse de stress, porque, aunque esea no hablaba mucho, "era duro para soltar un centavo para las actividades de la oficina, regateándolos como si los cuartos fueran suyos o de su familia", comentaba.
El jefe era muy exigente y perfeccionista y tenía una semana fuera de la oficina, pero además, era madrugador y puntual y no permitía que nadie, absolutamente nadie llegara tarde, especialmente el primer día de trabajo de la semana, cuando él daba el ejemplo asistiendo puntualmente a las siete de la mañana.
Moreno tenía que estar listo con la programación y tener escrito en blanco y negro, como director técnico, los informes al día de todo el personal y de todas las actividades realizadas durante la ausencia del jefe; leerlos minuciosamente uno a uno, responder preguntas sobre aquello o sobre lo otro y contar alguna discreción o chisme de la que había tenido alguna información y que se le antojara conocer al jefe con un dejo de malicia entre los ojos para complacer su morbo sobre algunas de las chicas en particular que él le había ayudado a conseguir trabajo, especialmente de algunas de las barbies que galanteaban a los directores y al propio jefe con sus pantalones apretados, demarcados en sus partes púdicas y con los pechos saliéndose de la blusa. En ese instante Moreno recordaba también a su antiguo jefe de oficina, diferente al actual, de hablar poco, cerebrotónico, Magna Cum Laudem en Economía en Harvard University, reservado, profesional, paciente en extremo, convencional y con una ética protestante que deshumanizaba, ya que por cualquier quítame esta paja no le temblaba el pulso para firmar el oficio de cancelación.
Aparentemente eso no tenía la menor importancia cuando se miraba al espejo y descubría por primera vez ese diminuto lunar negro que ahora aparecía en su rostro y que de inmediato empezó a preocuparle. Quizás ese inocuo lunar oscuro estuviera ahí en ese lugar de su rostro hacía tiempo y pasaba desapercibido y que lo descubriera con sorpresa por casualidad esta mañana, como ocurre cuando uno ve las cosas por primera vez, se dijo para sus adentros. Volvió a tocarlo. Se acercó más al espejo para percatarse mejor de su existencia y notó sus irregularidades geométricas. Era un lunar poliforme, alargado en ocasiones o redondito, eso dependía de la posición de donde se le mirara. Por ejemplo, si se le miraba de frente, el lunar acusaba la figura de una pequeñita pata de gallina roja con sus alargados dedos, si era de lado, tomaba la forma de un perfecto escorpión aplastado y si fuera a cierta distancia, es decir pegado al inodoro o a la puerta de entrada, aunque borroso, tomaba la forma cilíndrica de una hormiga.
Cada vez que lo miraba, el lunar parecía que crecía y mientras más grande lo veía, la desesperación se apoderaba de Moreno que tenía que prepararse para ir a la oficina: vestirse elegantemente con traje formal confeccionado por los principales modistos de moda, colocarse sobre el cuello la nueva corbata que se ponía a diario con su nudo preferido, el Duque de York, como era su costumbre, tomar el desayuno, llevar la niña más pequeña al colegio y luego dirigirse en su sedán a la oficina por toda la avenida, pero ya eran las seis de la mañana y todavía estaba estático frente al espejo y no se había rasurado ni duchado, como pretendía en ese momento.
Mientras se miraba cuidadosamente una y otra vez el rostro en el espejo, notó de repente que el lunar comenzaba abultarse, que ya tenía cierto tamaño y que mientras más crecía, tomaba otras formas. Ese cambio aparente de tamaño comenzó a preocuparle, aunque guardaba silencio para no alarmar a la esposa, afanosa y diligente, que estaba en la cocina preparándole el desayuno junto a la conserje, que había llegado el domingo del Estero de Neyba.
Seguía mirándose y el lunar se veía más grande. Pensaba terminar de rasurarse y ducharse y en lugar de dirigirse a la oficina a donde el jefe, ir al médico para que lo atendiera con urgencia. Pero la situación lo aturdía, no sabía qué hacer en ese momento, ni tampoco quería consultar a la esposa para no complicarse mucho.
Ya eran las siete de la mañana, se imaginaba al jefe llegar aparatosamente a la oficina a esa hora, con dos franqueadores abriéndole el paso en el tapón de la 27 de Febrero con Churchill y la seguridad inmediatamente detrás de su yipeeta oficial con placa de tres dígitos, y , como un rito, sentado frente a su escritorio, con una tacita de café colocada encima de una mesita y mirando entretenidamente a los comentaristas y analistas de televisión, escrutando las noticias de los periódicos matutinos, observando cada detalle de lo que decían los dirigentes del partido oficialista entrevistados, los de la oposición y los de la sociedad civil, que estaban presentándose en distintos canales y que él buscaba con el control que tenía a su lado. Detrás, los empleados del despacho, simulando sus nervios con una aparente sonrisa de bienvenida y agrado, a juzgar por la rigidez de los movimientos teatrales que denotaban en sus gestos y en sus miradas cargadas de espanto y odio soterrado.
El lunar ya sobresalía y prácticamente le cubría todo el pómulo derecho. Era una bola grande informe que crecía sin control sobre su rostro. Se miró y cerró los ojos. Dio un paso atrás. Pensó seriamente llamar a la esposa, que en la cocina consultó el reloj de pared y se dio cuenta que era tarde. Se dirigió al dormitorio y al vestíbulo. Vio que Moreno no estaba en esos dos lugares. Tocó la puerta del baño y llamó a Moreno. Moreno no quería que lo vieran en esas condiciones y por esa razón no respondió una sola palabra.
En la oficina el jefe consultaba su Cartier y ya casi serían las siete y media de la mañana. Se levantó del mueble donde leía los periódicos matutinos. Tosió y llamó a uno de sus subalternos para preguntarle si el saloncito verde donde acostumbraba hacer la reunión de los lunes estaba listo, preguntó si Moreno estaba allí, esperándolo ceremoniosamente, como siempre entregado a su amo. Alguien del despacho marcó al móvil de Moreno para avisarle que se diera pronto que el jefe estaba esperándolo. Contestó la secretary automática. En tanto Moreno seguía con su vía crucis en el baño. Ya no aguantaba más. El lunar había crecido tanto que prácticamente le bloqueaba el ojo derecho y ya no podía ver por ese ojo. Comenzó a llorar largamente en silencio, impotente, con coraje espartano, casi desvanecido, mientras la esposa y la conserje golpeaban fuertemente la puerta con los nudos de sus dedos y luego con un poderoso objeto para intentar derribarla. En ese preciso instante el jefe llamaba iracundo, fuera de sí al jurídico para determinar las sanciones disciplinarias a tomar, después de una breve consulta y explicación con el Código Laboral en las manos, llamó a su secretaria particular "para que redactara una amonestación para Moreno y la remitiera al departamento de recursos humanos como primera medida de cohersión, pidiéndole para los fines de lugar correspondientes, una atenta explicación por escrito por el abandono del cargo ese día lunes 12 de octubre del año 2009".
domingo, 4 de octubre de 2009
LA REFORMA CONSTITUCIONAL: UN TRAJE A LA MEDIDA DE LA CLASE POLITICA, EMPRESARIAL Y RELIGIOSA QUE NOS GOBIERNA
FERNANDO FERNÁNDEZ DUVAL
Como verdad de Perogrullo, la constitución es un reflejo de la organización política y jurídica de un país y es la tonada del nivel de desarrollo alcanzado. Además, refleja la correlación de fuerzas políticas, económicas y sociales que interactúan en ese país. La constitución balaguerista de 1966, al concentrar tanto poder en manos del presidente de la república, reflejaba el dominio del jefe del estado con características dictatoriales, lo que le permitió al presidente Balaguer gobernar como un monarca en el Caribe, inicialmente durante doce años entre 1966 y 1978 y después de dos malas gestiones de gobiernos del PRD.
La reforma que posteriormente se le hizo al texto constitucional en 1994, fue el resultado de una crisis política severa a raíz del fraude electoral cometido por la fuerzas del balaguerismo para quedarse en el poder contra el candidato del PRD, el doctor José Francisco Peña Gómez, quien había asegurado que le habían arrebatado las elecciones.
Esa reforma abarcó solamente la prohibición de la reelección, la limitación del período del presidente Balaguer a dos años de ejercicio de 1994 a 1996, la celebración de las elecciones presidenciales a dos vueltas y la separación de las elecciones congresuales y municipales de las presidenciales.
En el año 2001 se volvió hacer otra reforma y atendió solo al deseo del presidente Hipólito Mejía de reelegirse por un segundo período, eliminando el nunca jamás de la reforma de 1994 e imponiendo a la carta magna la reelección solamente por un período consecutivo.
La reforma que promovió el presidente Fernández en la población dominicana y la que actualmente se está conociendo en el congreso nacional en su calidad de asamblea revisora, son dos piezas diferentes, ya que la que está en discusión, al parecer, pretende establecer el control de los dos partidos mayoritarios sobre las instituciones del estado con el beneplácito de la iglesia Católica, especialmente de su excelencia revenidísima, Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez y la cúpula del empresariado dominicano del CONEP, los cuales han sido beneficiados en demasía con dicha reforma, a pesar de que el presidente Fernández prometió una constitución moderna ajustada a los nuevos tiempos, es decir, una constitución que consagraría los derechos de segunda, tercera y cuarta generación, que son en el orden cronológico de su aparición los que preservan los derechos colectivos económicos y sociales,como por ejemplo: al medio ambiente, a la tecnología, a la biotecnología y al consumo, a diferencia de los derechos de primera generación que son prácticamente políticos e individuales como los derechos humanos y civiles, al voto, al libre tránsito, a la expresión del pensamiento, etc..
En ese sentido, el presidente Fernández convocó a su estilo a una consulta nacional y esa consulta aprobó la realización de un plebiscito para reformar dicha constitución. En lugar del plebiscito, se formó una comisión integrada por los más granados constitucionalistas y especialistas en las ciencias sociales que tiene el país, para que recogieran en un texto las ideas que tenía la población acerca de su próxima constitución, así mismo, para que aportaran su docto conocimiento a la nueva constitución y redactaran su nuevo contenido que sería sometido a la asamblea revisora, con lo cual se dio una muy buena señal de la constitución que se quería aprobar en tiempos eufemísticamente de postmodernidad.
Al día de hoy, sin embargo, esa constitución, que el presidente Fernández prometió al país que iba a ser moderna, no lo será de cualquier manera, ya que la introducción del artículo 30 en el que se introduce la penalización del aborto cercena una de las conquistas más celebradas en las sociedades modernas por las implicaciones científicas, éticas y sociales, incluso en un país como España que tiene un estado parcialmente confesional y que desoyó la posición radical de la iglesia Católica que presionaba a las autoridades legislativas y ejecutivas para que se aprobara la penalización del aborto.
Otro tema aprobado por la asamblea nacional y que echa por la borda la promesa de la constitución moderna, es la conculcación de libertades individuales reconocidas en la mayoría de los textos constitucionales modernos pertenecientes a los derechos de primera generación, ya que las personas físicas no podrán recurrir ante la sala constitucional a someter cualquier caso de inconstitucionalidad, reconociéndole prácticamente ese derecho al presidente de la república y a los presidentes de las cámaras legislativas, siempre y cuando se vean directamente afectados por los alegados actos de inconstitucionalidad.
En ese mismo orden, contrario a lo que ocurre con las constituciones modernas que limitan el presidencialismo y promueven el equilibrio de fuerzas en el ejercicio del poder, mediante la distribución proporcional de dichos poderes, en República Dominicana la nueva constitución va a continuar asignándole al presidente de la república la facultad de someter las ternas correspondientes al senado de la república para que designe a los miembros de la cámara de cuenta que tiene la misión de supervisar el manejo y uso de fondos públicos del erario. Así mismo, el presidente de la república designaría a los miembros del ministerio público, con lo cual seguirá inmiscuyéndose en la justicia, como ocurrió en la constitución balaguerista de 1966 y que arrastramos todavía desde las reformas acontecidas en 199 y 2001.
El tema de los recursos naturales, que espanta cualquier asomo de modernidad y de soberanía, porque conculca derechos de cuarta generación e individuales consagrados incluso en la constitución balaguerista de 1966, es el que se refiere al uso de las playas dominicanas por parte de la población, que aunque expresamente el nuevo texto constitucional reconocerá como de dominio público, sin embargo, lo condiciona a la preservación y respeto a la inversión privada realizada en esos lugares.
Finalmente, el presidente Fernández se dispuso a reformar la constitución dominicana y casi lo está logrando colocándose a la derecha del espectro político dominicano con el apoyo del presidente del PRD, el empresario Miguel Vargas Maldonado y los legisladores de ese partido y el reformista. Pero esa constitución, como se ve, será el diseño de un país que todavía vive en las antípodas de una nación moderna. Muchos nos preguntamos ingenuamente, ¿si realmente esa es la constitución que más se parece a la sociedad dominicana de hoy, o, por el contrario, es la forma en que la clase política, religiosa y empresarial nos visualizan desde sus respectivas poltronas?
Como verdad de Perogrullo, la constitución es un reflejo de la organización política y jurídica de un país y es la tonada del nivel de desarrollo alcanzado. Además, refleja la correlación de fuerzas políticas, económicas y sociales que interactúan en ese país. La constitución balaguerista de 1966, al concentrar tanto poder en manos del presidente de la república, reflejaba el dominio del jefe del estado con características dictatoriales, lo que le permitió al presidente Balaguer gobernar como un monarca en el Caribe, inicialmente durante doce años entre 1966 y 1978 y después de dos malas gestiones de gobiernos del PRD.
La reforma que posteriormente se le hizo al texto constitucional en 1994, fue el resultado de una crisis política severa a raíz del fraude electoral cometido por la fuerzas del balaguerismo para quedarse en el poder contra el candidato del PRD, el doctor José Francisco Peña Gómez, quien había asegurado que le habían arrebatado las elecciones.
Esa reforma abarcó solamente la prohibición de la reelección, la limitación del período del presidente Balaguer a dos años de ejercicio de 1994 a 1996, la celebración de las elecciones presidenciales a dos vueltas y la separación de las elecciones congresuales y municipales de las presidenciales.
En el año 2001 se volvió hacer otra reforma y atendió solo al deseo del presidente Hipólito Mejía de reelegirse por un segundo período, eliminando el nunca jamás de la reforma de 1994 e imponiendo a la carta magna la reelección solamente por un período consecutivo.
La reforma que promovió el presidente Fernández en la población dominicana y la que actualmente se está conociendo en el congreso nacional en su calidad de asamblea revisora, son dos piezas diferentes, ya que la que está en discusión, al parecer, pretende establecer el control de los dos partidos mayoritarios sobre las instituciones del estado con el beneplácito de la iglesia Católica, especialmente de su excelencia revenidísima, Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez y la cúpula del empresariado dominicano del CONEP, los cuales han sido beneficiados en demasía con dicha reforma, a pesar de que el presidente Fernández prometió una constitución moderna ajustada a los nuevos tiempos, es decir, una constitución que consagraría los derechos de segunda, tercera y cuarta generación, que son en el orden cronológico de su aparición los que preservan los derechos colectivos económicos y sociales,como por ejemplo: al medio ambiente, a la tecnología, a la biotecnología y al consumo, a diferencia de los derechos de primera generación que son prácticamente políticos e individuales como los derechos humanos y civiles, al voto, al libre tránsito, a la expresión del pensamiento, etc..
En ese sentido, el presidente Fernández convocó a su estilo a una consulta nacional y esa consulta aprobó la realización de un plebiscito para reformar dicha constitución. En lugar del plebiscito, se formó una comisión integrada por los más granados constitucionalistas y especialistas en las ciencias sociales que tiene el país, para que recogieran en un texto las ideas que tenía la población acerca de su próxima constitución, así mismo, para que aportaran su docto conocimiento a la nueva constitución y redactaran su nuevo contenido que sería sometido a la asamblea revisora, con lo cual se dio una muy buena señal de la constitución que se quería aprobar en tiempos eufemísticamente de postmodernidad.
Al día de hoy, sin embargo, esa constitución, que el presidente Fernández prometió al país que iba a ser moderna, no lo será de cualquier manera, ya que la introducción del artículo 30 en el que se introduce la penalización del aborto cercena una de las conquistas más celebradas en las sociedades modernas por las implicaciones científicas, éticas y sociales, incluso en un país como España que tiene un estado parcialmente confesional y que desoyó la posición radical de la iglesia Católica que presionaba a las autoridades legislativas y ejecutivas para que se aprobara la penalización del aborto.
Otro tema aprobado por la asamblea nacional y que echa por la borda la promesa de la constitución moderna, es la conculcación de libertades individuales reconocidas en la mayoría de los textos constitucionales modernos pertenecientes a los derechos de primera generación, ya que las personas físicas no podrán recurrir ante la sala constitucional a someter cualquier caso de inconstitucionalidad, reconociéndole prácticamente ese derecho al presidente de la república y a los presidentes de las cámaras legislativas, siempre y cuando se vean directamente afectados por los alegados actos de inconstitucionalidad.
En ese mismo orden, contrario a lo que ocurre con las constituciones modernas que limitan el presidencialismo y promueven el equilibrio de fuerzas en el ejercicio del poder, mediante la distribución proporcional de dichos poderes, en República Dominicana la nueva constitución va a continuar asignándole al presidente de la república la facultad de someter las ternas correspondientes al senado de la república para que designe a los miembros de la cámara de cuenta que tiene la misión de supervisar el manejo y uso de fondos públicos del erario. Así mismo, el presidente de la república designaría a los miembros del ministerio público, con lo cual seguirá inmiscuyéndose en la justicia, como ocurrió en la constitución balaguerista de 1966 y que arrastramos todavía desde las reformas acontecidas en 199 y 2001.
El tema de los recursos naturales, que espanta cualquier asomo de modernidad y de soberanía, porque conculca derechos de cuarta generación e individuales consagrados incluso en la constitución balaguerista de 1966, es el que se refiere al uso de las playas dominicanas por parte de la población, que aunque expresamente el nuevo texto constitucional reconocerá como de dominio público, sin embargo, lo condiciona a la preservación y respeto a la inversión privada realizada en esos lugares.
Finalmente, el presidente Fernández se dispuso a reformar la constitución dominicana y casi lo está logrando colocándose a la derecha del espectro político dominicano con el apoyo del presidente del PRD, el empresario Miguel Vargas Maldonado y los legisladores de ese partido y el reformista. Pero esa constitución, como se ve, será el diseño de un país que todavía vive en las antípodas de una nación moderna. Muchos nos preguntamos ingenuamente, ¿si realmente esa es la constitución que más se parece a la sociedad dominicana de hoy, o, por el contrario, es la forma en que la clase política, religiosa y empresarial nos visualizan desde sus respectivas poltronas?
MUERE MERCEDES SOSA, LA VOZ DE AMERICA LATINA
SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ - Buenos Aires - 04/10/2009
La folklorista argentina, de 74 años, popularizó la música popular latinoamericana en todo el mundo. Toq rinde homenaje a una de las artistas más auténtica de nuestra América.
La Negra, la cantante folklorista de América Latina por excelencia, Mercedes Sosa, ha fallecido hoy domingo en una clínica de Buenos Aires, a los 74 años, víctima de una enfermedad hepática. Miles de seguidores en América Latina y en España (donde estuvo exiliada cuatro años durante la dictadura militar argentina) cantaron con ella su extraordinaria interpretación de Alfonsina y el mar, y otras zambas, chacareras, milongas y tonadas que popularizaron en los años 70 y 80 el folklore latinoamericano en todo el mundo y la convirtieron en una de las mejores y más famosas intérpretes del continente.
La noticia en otros webs
Su muerte ha sido acogida con dolor también en los medios rockeros y de música pop de América Latina, a los que siempre prestó su generoso apoyo y colaboración. Su relación con los músicos jóvenes argentinos fue constante: era ella la que les buscaba para ofrecerles incorporar algunas de sus canciones en los álbumes de música folklórica que iba produciendo (más de 40 a lo largo de su carrera). En su último álbum doble, Cantora, ya enferma, fueron muchos de esos músicos quienes se ofrecieron a cantar duetos con ella: Shakira, Fito Paéz, Charly García, Caetano, Soledad, Julieta Venegas, Drexter o los españoles Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina colaboraron para lanzar un disco que ahora esta nominado como mejor álbum del año para los Grammys Latinos 2009. "La Negra era la mejor cantante de Argentina y la voz de América Latina", ha asegurado Fito Páez. Ella, sin embargo, rehusó siempre el apelativo de "la voz de América Latina", que le parecía excesivo.
Michelle Bachelet, presidenta de Chile, que se encontraba el viernes visitando precisamente el pueblo natal de la folclorista chilena Violeta Parra, expresó su cariño y su admiración por Mercedes Sosa y recordó la amistad que mantuvieron ambas cantantes. La Negra Sosa cantó insuperablemente algunos de los temas más famosos de Parra, entre ellos su Gracias a la vida. "Ella era, quizás, la voz mas vigorosa de América Latina", lamentó Bachelet.
"Mercedes fue un ser bondadoso, sin ningún tipo de maldad y su presencia era una necesidad para todos los que actuamos o grabamos con ella", ha resumido el letrista Antonio Tarragó Ros, en nombre de los músicos argentinos.
Mercedes Sosa fue siempre una cantante comprometida con causas políticas y sociales. Formó parte de la bohemia que acompañó el folklore argentino en los años 70-80, el llamado Movimiento del Nuevo Cancionero, y participó en cuanta marcha, manifestación o encuentro hubo en esa época a favor de las comunidades indígenas, luchas sindicales o encuentros políticos sobre los derechos humanos. Durante un concierto celebrado al inicio de la dictadura militar fue detenida, junto con buena parte de su público. Al recobrar la libertad, marchó al exilio (España y Francia), de donde no regresaría definitivamente hasta la llegada del presidente Raúl Alfonsín y la democracia. En una reciente entrevista comentó aquellos momentos de intensa lucha política: "Antes, los sueños eran más radicales; perfectos. Ahora, se hace lo que se puede".
Viuda, con un hijo y dos nietas, Mercedes Sosa se distinguió por su magnífica voz, con registros de soprano y de una belleza muy singular, y su conexión con todas las grandes figuras del folklore latinoamericano, desde Atahualpa Yupanqui a Violeta Parra. Sus interpretaciones de la Cantata Suramericana o la Misa Criolla recibieron premios internacionales. Sin embargo ella siempre se consideró una "negra petisa (una mujer pobre, morena y pequeña), sin glamour, tal y como se refiere a mí la oligarquía de mi país". "Este es un país de negros", decía con ironía, "en el que todos son rubios".
En los últimos tiempos, cansada y enferma, aseguraba encontrarse feliz, rodeada de afecto. "Tengo suerte", decía, "...pero me ha costado mucho". La Negra Sosa luchó hasta el final por cumplir los objetivos del Manifiesto del Nuevo Cancionero que firmó en Mendoza, en 1964, cuando sólo tenia 28 años, y en el que se proponía renovar la canción argentina popular para conseguir que "se integre en la vida de todo el pueblo, expresando sus sueños, sus alegrías, sus luchas y sus esperanzas".
La folklorista argentina, de 74 años, popularizó la música popular latinoamericana en todo el mundo. Toq rinde homenaje a una de las artistas más auténtica de nuestra América.
La Negra, la cantante folklorista de América Latina por excelencia, Mercedes Sosa, ha fallecido hoy domingo en una clínica de Buenos Aires, a los 74 años, víctima de una enfermedad hepática. Miles de seguidores en América Latina y en España (donde estuvo exiliada cuatro años durante la dictadura militar argentina) cantaron con ella su extraordinaria interpretación de Alfonsina y el mar, y otras zambas, chacareras, milongas y tonadas que popularizaron en los años 70 y 80 el folklore latinoamericano en todo el mundo y la convirtieron en una de las mejores y más famosas intérpretes del continente.
La noticia en otros webs
Su muerte ha sido acogida con dolor también en los medios rockeros y de música pop de América Latina, a los que siempre prestó su generoso apoyo y colaboración. Su relación con los músicos jóvenes argentinos fue constante: era ella la que les buscaba para ofrecerles incorporar algunas de sus canciones en los álbumes de música folklórica que iba produciendo (más de 40 a lo largo de su carrera). En su último álbum doble, Cantora, ya enferma, fueron muchos de esos músicos quienes se ofrecieron a cantar duetos con ella: Shakira, Fito Paéz, Charly García, Caetano, Soledad, Julieta Venegas, Drexter o los españoles Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina colaboraron para lanzar un disco que ahora esta nominado como mejor álbum del año para los Grammys Latinos 2009. "La Negra era la mejor cantante de Argentina y la voz de América Latina", ha asegurado Fito Páez. Ella, sin embargo, rehusó siempre el apelativo de "la voz de América Latina", que le parecía excesivo.
Michelle Bachelet, presidenta de Chile, que se encontraba el viernes visitando precisamente el pueblo natal de la folclorista chilena Violeta Parra, expresó su cariño y su admiración por Mercedes Sosa y recordó la amistad que mantuvieron ambas cantantes. La Negra Sosa cantó insuperablemente algunos de los temas más famosos de Parra, entre ellos su Gracias a la vida. "Ella era, quizás, la voz mas vigorosa de América Latina", lamentó Bachelet.
"Mercedes fue un ser bondadoso, sin ningún tipo de maldad y su presencia era una necesidad para todos los que actuamos o grabamos con ella", ha resumido el letrista Antonio Tarragó Ros, en nombre de los músicos argentinos.
Mercedes Sosa fue siempre una cantante comprometida con causas políticas y sociales. Formó parte de la bohemia que acompañó el folklore argentino en los años 70-80, el llamado Movimiento del Nuevo Cancionero, y participó en cuanta marcha, manifestación o encuentro hubo en esa época a favor de las comunidades indígenas, luchas sindicales o encuentros políticos sobre los derechos humanos. Durante un concierto celebrado al inicio de la dictadura militar fue detenida, junto con buena parte de su público. Al recobrar la libertad, marchó al exilio (España y Francia), de donde no regresaría definitivamente hasta la llegada del presidente Raúl Alfonsín y la democracia. En una reciente entrevista comentó aquellos momentos de intensa lucha política: "Antes, los sueños eran más radicales; perfectos. Ahora, se hace lo que se puede".
Viuda, con un hijo y dos nietas, Mercedes Sosa se distinguió por su magnífica voz, con registros de soprano y de una belleza muy singular, y su conexión con todas las grandes figuras del folklore latinoamericano, desde Atahualpa Yupanqui a Violeta Parra. Sus interpretaciones de la Cantata Suramericana o la Misa Criolla recibieron premios internacionales. Sin embargo ella siempre se consideró una "negra petisa (una mujer pobre, morena y pequeña), sin glamour, tal y como se refiere a mí la oligarquía de mi país". "Este es un país de negros", decía con ironía, "en el que todos son rubios".
En los últimos tiempos, cansada y enferma, aseguraba encontrarse feliz, rodeada de afecto. "Tengo suerte", decía, "...pero me ha costado mucho". La Negra Sosa luchó hasta el final por cumplir los objetivos del Manifiesto del Nuevo Cancionero que firmó en Mendoza, en 1964, cuando sólo tenia 28 años, y en el que se proponía renovar la canción argentina popular para conseguir que "se integre en la vida de todo el pueblo, expresando sus sueños, sus alegrías, sus luchas y sus esperanzas".
60 AÑOS DE LA REPUBLICA POPULAR CHINA, NO ES NADA
FRANCISCOG. BASTERRA 03/10/2009
Sesenta años son sólo una brizna de historia, pero para China han supuesto un inmenso salto desde una sociedad campesina a la tercera economía del mundo, a una nación orgullosa respetada globalmente, con clases medias que compran en Ikea y un sistema que en 30 años ha conseguido sacar a 300 millones de habitantes de la pobreza. Una política exterior global que se proyecta en África, Latinoamérica y Oriente Medio, sedienta de materias primas. Un país indispensable para afrontar el cambio climático -es al tiempo el primer contaminador de la atmósfera- o detener a los ayatolás de Irán. Pero viendo las imágenes de la colosal celebración del aniversario del nacimiento de la China comunista, el salto no es tan manifiesto. Desde el mismo lugar en el que Mao proclamó, el 1 de octubre de 1949, el nacimiento de la República Popular China: "El pueblo chino se ha levantado", su sucesor, Hu Jintao, con un traje de cuello Mao de diseño, presidía un desfile de masas y cacharrería militar, sólo de fabricación china, con una coreografía réplica de los mejores años de la URSS de Stalin. Había sido prohibido en todo Pekín el vuelo de cometas y la población tenía órdenes estrictas de no asomarse a las ventanas. Un millón de voluntarios estaban encargados de asegurar la estabilidad social del acontecimiento y de informar de comportamientos sospechosos. Control total: hasta las nubes habían sido bombardeadas horas antes para anticipar la lluvia y conseguir un día radiante. Aunque 1949 y 2009 separan a dos mundos, el dirigismo estatal y el orden son todavía en China valores superiores a las libertades y al individuo. La ceremonia proyectó una imagen de poder en ascenso, orgullo nacional, una enorme fuerza controlada.
El jueves no se celebraba en la gigantesca explanada de Tiananmen a la China de Mao, sino a la China del pequeño timonel, Deng Xiaoping. La historia de la República Popular tiene dos capítulos claramente diferenciados. Los primeros 30 años son de Mao: el sagaz líder campesino vencedor de una guerra civil devuelve la dignidad y la integridad territorial a China. Copia el modelo soviético y pone en marcha una brutal operación de ingeniería social, con el Gran Salto Adelante. Una tremenda hambruna y millones de muertos pusieron término a esta locura. En 1966, el Gran timonel desató la Revolución Cultural, una orgía de terror para restaurar la pureza de su revolución. A Deng, acusado de "burgués y reaccionario", le costó el exilio interior, y su hijo mayor, Deng Pufang, quedó parapléjico tras ser torturado. El resistente Deng hace la autocrítica, vuelve rehabilitado a Pekín y, en 1979, abre las compuertas al pragmatismo, dejando que los hechos, no la ideología, sean el principio rector del sistema. Allí pronuncia su famosa frase: "No importa si es un gato negro o un gato blanco. Siempre que sepa cazar ratones será un buen gato". Deng daba paso al socialismo con características chinas que ha permitido multiplicar por 14 el crecimiento de la economía en 30 años. China continúa sin embargo siendo un país pobre. Un estudio del FMI señala que, en términos de Producto interior bruto per cápita, no está todavía entre los primeros 100 países del mundo: se sitúa por detrás de Cabo Verde y por encima de Irak. Pero al tiempo es el taller mundial: fabrica las dos terceras partes de todas las fotocopiadoras y zapatos, el 30% de los ordenadores personales, el 60% de los móviles, y el 75% de los juguetes. China ha salido antes de la recesión, tirando de otras naciones y consolidando así su peculiar sistema híbrido: un cuasi capitalismo de Estado con un autoritarismo semidemocrático, en palabras del profesor David Shambaugh, en la revista Time.
Responder a la cuestión de ¿adónde va China? es uno de los ejercicios más apasionantes de este comienzo de siglo. Estamos, 60 años después de su nacimiento, ante un país, una sociedad, no comunista dirigida por un partido comunista. Gran pirueta histórica. La legitimidad del PCCh se ha sostenido en su capacidad de ofrecer prosperidad económica, manejando los desequilibrios campo/ciudad, ya existen las clases sociales, y abriendo con extremada cautela la válvula de las libertades. Todo ello sin perder su monopolio del poder. Topa con muchos problemas: la degradación del medioambiente, la corrupción, la integración de los otros: disidentes urbanos, musulmanes de Xinjiang, tibetanos. El éxito del modelo ha provocado una nueva revolución, la de las expectativas crecientes. Si es capaz de continuar alimentándolas, 60 años puede que no sean nada.
Sesenta años son sólo una brizna de historia, pero para China han supuesto un inmenso salto desde una sociedad campesina a la tercera economía del mundo, a una nación orgullosa respetada globalmente, con clases medias que compran en Ikea y un sistema que en 30 años ha conseguido sacar a 300 millones de habitantes de la pobreza. Una política exterior global que se proyecta en África, Latinoamérica y Oriente Medio, sedienta de materias primas. Un país indispensable para afrontar el cambio climático -es al tiempo el primer contaminador de la atmósfera- o detener a los ayatolás de Irán. Pero viendo las imágenes de la colosal celebración del aniversario del nacimiento de la China comunista, el salto no es tan manifiesto. Desde el mismo lugar en el que Mao proclamó, el 1 de octubre de 1949, el nacimiento de la República Popular China: "El pueblo chino se ha levantado", su sucesor, Hu Jintao, con un traje de cuello Mao de diseño, presidía un desfile de masas y cacharrería militar, sólo de fabricación china, con una coreografía réplica de los mejores años de la URSS de Stalin. Había sido prohibido en todo Pekín el vuelo de cometas y la población tenía órdenes estrictas de no asomarse a las ventanas. Un millón de voluntarios estaban encargados de asegurar la estabilidad social del acontecimiento y de informar de comportamientos sospechosos. Control total: hasta las nubes habían sido bombardeadas horas antes para anticipar la lluvia y conseguir un día radiante. Aunque 1949 y 2009 separan a dos mundos, el dirigismo estatal y el orden son todavía en China valores superiores a las libertades y al individuo. La ceremonia proyectó una imagen de poder en ascenso, orgullo nacional, una enorme fuerza controlada.
El jueves no se celebraba en la gigantesca explanada de Tiananmen a la China de Mao, sino a la China del pequeño timonel, Deng Xiaoping. La historia de la República Popular tiene dos capítulos claramente diferenciados. Los primeros 30 años son de Mao: el sagaz líder campesino vencedor de una guerra civil devuelve la dignidad y la integridad territorial a China. Copia el modelo soviético y pone en marcha una brutal operación de ingeniería social, con el Gran Salto Adelante. Una tremenda hambruna y millones de muertos pusieron término a esta locura. En 1966, el Gran timonel desató la Revolución Cultural, una orgía de terror para restaurar la pureza de su revolución. A Deng, acusado de "burgués y reaccionario", le costó el exilio interior, y su hijo mayor, Deng Pufang, quedó parapléjico tras ser torturado. El resistente Deng hace la autocrítica, vuelve rehabilitado a Pekín y, en 1979, abre las compuertas al pragmatismo, dejando que los hechos, no la ideología, sean el principio rector del sistema. Allí pronuncia su famosa frase: "No importa si es un gato negro o un gato blanco. Siempre que sepa cazar ratones será un buen gato". Deng daba paso al socialismo con características chinas que ha permitido multiplicar por 14 el crecimiento de la economía en 30 años. China continúa sin embargo siendo un país pobre. Un estudio del FMI señala que, en términos de Producto interior bruto per cápita, no está todavía entre los primeros 100 países del mundo: se sitúa por detrás de Cabo Verde y por encima de Irak. Pero al tiempo es el taller mundial: fabrica las dos terceras partes de todas las fotocopiadoras y zapatos, el 30% de los ordenadores personales, el 60% de los móviles, y el 75% de los juguetes. China ha salido antes de la recesión, tirando de otras naciones y consolidando así su peculiar sistema híbrido: un cuasi capitalismo de Estado con un autoritarismo semidemocrático, en palabras del profesor David Shambaugh, en la revista Time.
Responder a la cuestión de ¿adónde va China? es uno de los ejercicios más apasionantes de este comienzo de siglo. Estamos, 60 años después de su nacimiento, ante un país, una sociedad, no comunista dirigida por un partido comunista. Gran pirueta histórica. La legitimidad del PCCh se ha sostenido en su capacidad de ofrecer prosperidad económica, manejando los desequilibrios campo/ciudad, ya existen las clases sociales, y abriendo con extremada cautela la válvula de las libertades. Todo ello sin perder su monopolio del poder. Topa con muchos problemas: la degradación del medioambiente, la corrupción, la integración de los otros: disidentes urbanos, musulmanes de Xinjiang, tibetanos. El éxito del modelo ha provocado una nueva revolución, la de las expectativas crecientes. Si es capaz de continuar alimentándolas, 60 años puede que no sean nada.
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