El tema del aborto nos obliga a reflexionar en relación a las imperfecciones del Estado liberal burgués en República Dominicana del siglo XXI, no porque se haya aprobado el artículo 30 de la Constitución de la República en la Asamblea Constituyente que penaliza el aborto, aún el terapéutico, sino por la ingerencia, el chantaje, la arrogancia y la manipulación de que fueron objeto los constituyentes y la población dominicana a través de los medios de comunicación social por parte del cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez. La situación creada por el cardenal López Rodríguez, con las acusaciones de carniceros formulada contra legisladores y médicos que se oponían a que en la reforma Constitucional se planteara la criminalización del aborto, nos permite formular la siguiente pregunta: es el Estado dominicano un Estado laico o confesional? Antes de proceder a responder esa pregunta, veamos primero como se define conceptualmente en las categorías del pensamiento el Estado confesional.
El Estado laico es aquel donde no existe una religión oficial y predomina la libertad de cultos y de conciencia; mientras que el Estado confesional se define como un Estado de carácter religioso, o donde existe la religión oficial que asume identidad de Estado parcial o total. En ese sentido, existen diferentes variantes de Estados confesionales, como son los Estados confesionales absolutos y los confesionales relativos. En los confesionales absolutos solo se admite la religión oficial y en ocasiones se persiguen las otras religiones que intentan cohabitar en el mismo tiempo y espacio, eso ocurrió en Irán desde los tiempos del Ayatolá Khomeini que derrocó al monarca Mohamed Rezha Palavi en Teherán, y donde solo se admite hasta la fecha la secta musulmana de los chiítas que tomó el poder. Las demás corrientes, sectas o religiones son consideradas traicioneras de la fe islámica por razones históricas, como es el caso de los sunitas que gobernaban en la vecina Irak antes de la brutal invasión norteamericana con el apoyo del Reino Unido y una coalición de tropas de países europeos, el derrocamiento y posterior ahorcamiento de Sadán Hussein. La existencia de esas dos sectas o corrientes opuestas en la religión mulsumana, produjeron una cruenta guerra por más de diez años entre esos dos repúblicas islámicas, cuyo resultado fatal fue la suma aproximada de cinco millones de muertos y cuantiosos daños materiales. A diferencia de los Estados confesionales absolutos, en los Estados confesionales relativos se admite la convivencia o tolerancia de otras religiones o sectas minoritarias o de menor rango, como es el caso de República Dominicana, donde la religión oficial es la católica, aunque cohabitan con la católica otras religiones o sectas protestantes.
Contradictoriamente, en la Constitución de 1966, en proceso de reforma, se admite la libertad de cultos, mientras que el Estado tiene desde 1954 un acuerdo firmado con el Vaticano conocido como Concordato y en el que se le ceden privilegios exclusivos a la religión católica en materia de educación, contribuciones económicas, construcción de templos e infraestructura, pago de subvenciones, exoneraciones de impuestos internos y aduanales y la asignación de rangos militares a la alta curia apostólica y romana, entre otros.
El problema de este tipo de Estado es que cuando los intereses de la religión oficial son cuestionados o amenazados, automáticamente se establece un límite frente a las demás libertades consignadas en el Estado liberal burgués a través de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, como sucedió en 1963 con la participación de la iglesia católica en el golpe de Estado al Gobierno Constitucional del presidente Juan Bosch. La iglesia arremetió con todo su poder contra ese gobierno arengando a la población contra el gobierno legalmente constituido en los llamados mítines de “reafirmación cristiana” que promovió y dirigió en todo el país el alto credo con el sacrosanto lema: "la familia que reza unida permanece unida". En esos siete meses de gobierno liberal después de la muerte del tirano Trujillo, Bosch, estudioso del pensamiento positivista de Hostos, desconoció unilateralmente el Concordato suscrito entre el Estado dominicano y el Vaticano. La iglesia católica reaccionó en pleno proceso electoral contra Bosch (recuérdese el debate por TV entre el cura Lautico García y Bosch), aliándose en el terreno político ideológico a la CIA y al departamento de Estado de Estados Unidos, a los militares golpistas de San Isidro, especialmente a Elías Wessin & Wessin , Imbert Barreras, a partidos como la Unión Cívica Nacional (UCN) del Dr. Viriato Alberto Fiallo y a la burguesía terrateniente del país.
En definitiva, la existencia de un Estado confesional en República Dominicana, se convierte en una remora para el avance del pensamiento liberal, el desarrollo de las ciencias, la filosofía, las artes, en fin, las humanidades y las libertades públicas que legó a la humnidad la Revolución Francesa en el siglo XVIII y que son propias del Estado liberal burgués.
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