FERNANDO FERNANDEZ DUVAL
El centenario del nacimiento del ilustre dominicano profesor Juan Bosch, más que la puesta en marcha de un rimbombante programa de celebraciones entre funcionarios oficiales y la partidocracia servil, plegada al poder, entre los cuales estuvieron acérrimos enemigos del maestro y oportunistas de toda laya, debe servir al menos para la reflexión profunda acerca del futuro dominicano y de América Latina, ya que el profesor fue un pensador global y auténtico, que dado su genio y su estilo autodidáctico, rompió los esquemas formales de las ciencias sociales para presentar su pensamiento.
Pero más que el Bosch científico, político o literato, existe el Juan Bosch ético, con el que yo me quedo sin mucha discusión.
El Bosch de las ciencias sociales, con el que se puede tener diferencias conceptuales, fue el Juan Bosch clave para entender la dinámica de la sociedad dominicana contemporánea desde una perspectiva histórica y sociológica.
Sin embargo, este Juan Bosch que definió y esquematizó las clases sociales tomando como base el paradigma marxista, fue quien produjo una teoría acerca de la sociedad dominicana y en la que entendía que la pequeña burguesía era la pieza clave para producir cambios en nuestra sociedad y no el proletariado, porque - a su decir-teníamos un capitalismo tardío con una clase obrera y una burguesía sin conciencia de clases y en consecuencia, débiles para asumir el papel que la historia le tenía reservado.
Este Bosch cimentó su praxis política en ese conjunto de ideas, las que fue construyendo después del golpe de estado del 1963, la guerra de abril de 1965 y las profundas contradicciones que tuvo con el alto clero católico, el imperialismo norteamericano y la oligarquía dominicana.
Esas contradicciones y luchas políticas lo fueron alejando del Bosch de la democracia representativa, de la que renunció finalmente para asumir una nueva concepción teórica del futuro dominicano: la dictadura con respaldo popular, que no era sino la constitución de una democracia incluyente basada en la participación del pueblo.
Esta nueva concepción política lo obliga a renunciar del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y fundar el Partido de la Libreación Dominicana (PLD) en 1973, siendo la opción política más seria y certera que en su momento se produjo en la sociedad dominicana.
El Bosch revolucionario que define la liberación nacional como un frente de clases para construir una democracia popular se convierte en lo adelante como el paso más significativo en su lucha por un mejor destino del pueblo dominicano.
Pero ese Bosch combatiente, serio, honesto, que abandona al PRD porque deja de ser la opción más eficaz para producir las transformaciones que requiere la sociedad dominicana, encuentra en 1991 al PLD plegado a los mismos vicios pequeño burgueses del PRD y termina entonces renunciando de esa organización política, aunque muy tarde para fundar un nuevo proyecto político, ya que los años prácticamente han mermado sus facultades físicas e intelectuales y entonces, a los pocos días de esa renuncia, decide volver al PLD, pero no con las armas en ristre para el combate, sino con la resignación del que ha sido vencido por el tiempo y sus propios compañeros de partido, ya que de ahí en adelante no sería el mismo Bosch, ni el partido el mismo.
En los cien años de su nacimiento, TOQ rinde homenaje a uno de los dominicanos más puro y talentoso de su historia: EL ILUSTRE DON JUAN EMILIO BOSCH Y GAVIÑO.
Felicidades Fernando.
ResponderEliminarEste artículo está magnífico. Definitivamente "no tiene desperdicios".
Creo que es lo mejor que se ha escrito sobre el Centenario de Juan Bosch.
Con saludos sinceros,
Servio Peña
PD: Visita el blog "Ajedrez en Capsulillas"