FERNANDO FERNÁNDEZ DUVAL
Las pretensiones de instalar en territorio Colombiano siete bases militares de Estados Unidos, obligatoriamente afectará el equilibrio y la correlación de fuerzas militares en la geopolítica de la región, independientemente de los supuestos objetivos en contra del narcotráfico y la lucha contra el “terrorismo”.
La instalación de esas bases, tiene como objetivos tácticos y estratégicos desbalancear las fuerzas militares existentes en la región para atentar contra los procesos políticos que se están llevando a cabo en Venezuela, Ecuador y Bolivia y no –como dice el presidente Uribe- para luchar contra el narcotráfico y el “terrorismo”, ya que si Colombia y Estados Unidos desearan ganar esa lucha, no tendrían que tirar un solo tiro, ni arriesgar vidas en territorio colombiano, bastaría con que las autoridades norteamericanas con todo su poder controlaran el consumo de drogas en su propio territorio, poniendo al servicio de esa lucha sus enormes recursos y su inteligencia para desvertebrar a los principales carteles que controlan la producción, distribución y consumo de estupefacientes.
Esa lucha contra las drogas por parte de Estados Unidos no ha ocurrido en el pasado ni ocurrirá en el futuro, pues la llamada lucha contra las drogas es un ejercicio de doble moral que genera pingüe beneficios para su economía y una excusa para intervenir y dirigir nuestros aparatos de defensa y orden público, como ocurría en los tiempos de la guerra fría, donde el comunismo fue la excusa para mantener el control de nuestras fuerzas armadas.
En el caso de la lucha contra el terrorismo, que en otras palabras significa luchar contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el gobierno de Uribe pretende derrotarlas al internacionalizar el conflicto, dándole participación al ejército norteamericano, sin detenerse a buscarle una salida negociable.
Todo el que ha estudiado las raíces históricas del conflicto colombiano, sabe que al ejército de ese país se le ha hecho difícil ganarle la guerra a las FARC y también lo será para cualquier otro ejército como el de Estados Unidos, ya que el problema es básicamente socio/ económicO, con una clara expresión de la lucha armada de una parte de la población campesina indígena, mestiza y mulata excluida del bienestar en una sociedad semi-cerrada, de rasgos aristocráticos que todavía perdura en la Colombia del siglo XXI.
Esa es en definitiva la realidad socio/ económica a la que el presidente Álvaro Uribe no quiere enfrentarse o no desea por conveniencias políticas del imperio y de la aristocracia colombiana, porque el objetivo de la instalación de las siete bases militares de Estados Unidos en Colombia es agudizar el conflicto, internacionalizarlo y de esa manera agredir a Venezuela, Ecuador y Bolivia.
como colombiana considero que las FAR son terroristan que pretenden q imponer su ideologia atentando contra la sociedad realizando secuestros y asecinando inocentes señores de las Far hasta cuando van a cesar sus crimenes el pais los rechaza....
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