Fernando Fernández Duval
Arturo ha sido el Presidente más idóneo que ha tenido el país. Hijo de un polifacético político y hacendado de la región Norte, seis veces presidente y una vez secretario de estado de educación y cultos y canciller, de quien heredó el don de mando que utiliza para dirigir los destinos de sus conciudadanos. Ha gobernado durante más de sesenta años en catorce períodos consecutivos y todavía le quedan muchos más a pesar de su longevidad. Sus conciudadanos jamás han podido sospechar el secreto que tiene para durar tantos años en el solio presidencial. Algunos hasta han apostado por su eternidad. Pero el secreto de su longevidad es poco conocido, o mejor dicho, lo saben solamente las personas que más cerca ha tenido a lo largo de su dilatada carrera como jefe de estado de la pequeña nación caribeña, pues desde que cumplió los primero diez en el poder se hizo un trasplante de corazón, uno de riñón, uno de cornea y una cirugía estética que le transformo el rostro. Para realizar la proeza del trasplante de órganos, el Ciudadano Presidente de la Republica recolectó los órganos más jóvenes, lanzando una masiva campaña para identificar los varones más sanos y portentosos de todo el país, la misma abarcaría a los jóvenes con edades comprendidas entre los quince y los veintiún años de edad.
La campaña se inició con un Decreto-Ley que invitaba a los jóvenes ha presentarse a los hospitales públicos y a las clínicas privadas a hacerse un examen de corazón, riñón y cornea. Los periódicos nacionales en dos tiradas consecutivas el mismo día dieron a conocer los propósitos del Decreto. Los otros medios también se hicieron eco de la información, pasándola cada media hora por radio y televisión al compás de una marcha marcial. El principal rotativo, “La Nación”, editorializó de la siguiente forma:
“Su Excelencia ha dado un paso de gigante para prevenir y curar las dolencias más comunes de nuestra población. Su voluntad avizora quiere evitar que las dolencias de corazón, cornea y riñón sigan arruinando la vida de nuestros jóvenes. A acudir pues, a los hospitales en masa jóvenes futuro de la Patria”.
Otro diario, “El tiempo” hizo el siguiente comentario laudatorio:
“Su Excelencia entrará a los anales de la sanidad pública como el primer mandatario que se ha ocupado de prevenir los principales males que hoy diezman a nuestra juventud…”
Mientras que el diario regional “Hechos” escribió a dos columnas el siguiente comentario, escrito nada mas que por el propio director del diario:
“El país ha tenido muy pocos hombres de temples, excepto los Padres de la Nueva República y el presidente, Su Excelencia, el Dr. Arturo Bracamonte, ha conjugado la grandeza de la Patria con el futuro, al preparar hombres espartanos con una visión de futuro. Nuestra región se siente eternamente agradecida.
Al día siguiente los centros de salud se llenaron de jóvenes desde las seis de la mañana para hacerse el chequeo médico. A los jóvenes examinados se les empadronaba y se les decía que deberían estar preparados a cualquier llamado que hicieran las autoridades en caso necesario. Cumplido el proceso del examen de los referidos órganos, los médicos encargados del experticio fueron preseleccionando los jóvenes con los órganos más sanos en grupo de veinticinco mil, de manera que se escogieron ocho grupos que hicieron un total de doscientos mil jóvenes; posteriormente se realizó otra preselección más pequeña y así sucesivamente hasta llegar a los jóvenes que tuvieran los órganos más sanos y compatibles con el tejido celular del Ciudadano Presidente.
El día que el Ciudadano Presidente iba a recibir los nuevos órganos, fue declarado de regocijo nacional. Los conciudadanos del Ciudadano Presidente no pudieron conocer las causas del regocijo.
Mientras se hacían las diligencias pertinentes y se organizaba la logística médica para realizar el trasplante de órganos, los conciudadanos se olvidaron de sus penurias durante tres días corridos, pues la Presidencia de la República se encargó de repartir cerveza, ron, cigarrillos, comida y pagó orquestas para amenizar fiestas en las plazas públicas.
Cuando al fin el Ciudadano Presidente de la República fue ingresado al quirófano y comenzó a recibir los nuevos órganos, los conciudadanos empezaron a emborracharse para siempre desde antes del día siguiente, cuando hubo de terminar la operación que le devolvió juventud y fortaleza para que continúe gobernando per secula seculorum.
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