jueves, 15 de enero de 2009

BENVENUTO HABIA PENSADO EN EL SUICIDIO…

Berlín. El artista alemán Gregor Schneider proyecta exponer “la belleza de la muerte” en una sala disecada por él y con la ayuda de enfermos agónicos o los cuerpos de personas recién fallecidas.

Tras ganarse la fama de ser “el artista más lúgubre” en la bienal de Venecia, donde fue premiado con el León en Oro 2001”, Schneider busca ahora un museo que acepte llevar a la práctica su particular idea artística.

Benvenuto había pensado en el tema del suicidio; lo había soñado anoche y esta madrugada despertó desconcertado. Soñó que alguien estaba colgado en un almendro en pleno espacio público en el malecón de la capital, delante de policías, transeúntes, chóferes de carros y estudiantes universitarios que se paraban atónitos, morbosos y complacientes para hacer de la muerte un espectáculo. Cuando despertó, serían las seis de la mañana en punto y aunque estuvo alegre por unos instantes pues realmente el sueño fue una confusión penosa porque efectivamente nadie se había suicidado, el sueño de la noche volvió a repetirlo en el pensamiento como si fuera una pesadilla.

Tenía los ojos irritados. Le dolió fuertemente el estómago y el cuello en señal de cansancio y preocupación. Afuera estaba lloviendo y el ruido del agua que golpeaba el techo de alusín de la vivienda, aunque insólito, hacía que su pensamiento fuera cada vez menos audaz y en cambio, mucho más repetitivo y pesado. El problema que se le planteaba a Benvenuto era si el suicidio que había visto en el sueño sería digno de un artista como él, de manera que cuando pasó revista al supuesto ahorcado, colgado en un almendro del malecón, como lo había soñado, lo hizo con buen juicio crítico. De inmediato se fue incorporando de la cama a donde estaba todavía a medio dormir. Se dirigió lento al baño con el pijama puesto, se estrujó los dientes y se duchó. Nuevamente volvió al cuarto para vestirse y repetir la escena del malecón. Aunque no se sentía a gusto con el suicidio, su inteligencia era mucho más perspicaz que su propio sueño. Tomó asiento en el sillón, frente a la computadora y comenzó a navegar en la Internet.

Después de pasar la mañana hasta el mediodía delante del computador buscando modelos suicidas, el que más le llamó la atención fue un suicidio que apareció en un lugar conocido como www.lapetitehistoire, de alguien que se había lanzado al Sena.

Cuenta el sitio de la Internet que el suicida era un muchacho, hijo de inmigrantes iraníes que se establecieron allí, después de la caída del régimen del Sha. Provenía de la ciudad de Qom, al sur de Teherán y pertenecía al grupo de los azeríes.

La forma en que ocurrió el suicidio, aunque pudo despertar la curiosidad de algún artista plástico que buscaba novedades y perfección para sus obras de arte, no produjo sin embargo mucho interés, ya que el suicida se lanzó con zapatos y ropa y su caída fue desconcertante al caer despedazado sobre un talud de cemento. Al parecer, el suicida descuidó la forma al tratar de hacer contacto con la superficie del agua, ya que la filmación de un turista aficionado que pasaba por el lugar, reportó que Bezabin Yazdgard en el aire parecía un clavadista en perfecta sincronía anatómica. Dice el lugar de la Internet, que Bezabin-Yazdgard era un muchacho de ideas extremistas que profesaba el Islam que vivía a escondida en el barrio latino y que la policía francesa tomó por sorpresa para devolverlo a su país de origen. Fue entonces que después de burlar la custodia policial, decidió suicidarse lanzándose al Sena en caída libre. La carta que encontró la policía en uno de sus bolsillos no se pudo leer, ya que estaba escrita en farsi, aunque en uno de los glúteos tenía la siguiente inscripción persa: confía en Dios, pero amarra bien tu camello.

Decepcionado por los modelos que había visto en el monitor, Benvenuto decidió apagar el computador, encender un cigarrillo y consultar el reloj.

Eran las doce y tres minutos. Se tiró sobre la cama antes del almuerzo para reconstruir la escena que había soñado y compararla con la que había visto en la Internet. En la nueva escena que había recreado febrilmente, reparó en tres detalles decisivos de los que no se había percatado en la Internet: por un lado, la fotografía tomada en el vacío a Bezabin-Yazdgard pudo haber sido un montaje, ya que la altura desde el puente donde se dice pudo haberse lanzado, son a penas de unos cuatro o cinco metros de altura, razón por lo cual los golpes recibidos en la cabeza y el rostro no hubieran sido tan patéticos, ni los movimientos clavadistas en el aire tan perfectos; asimismo, la inscripción que aparece en tinta indeleble en uno de los glúteos de Bezabin-Yazdgard también se hubiera maltratado en el proceso de descomposición y en consecuencia, no se hubiera entendido con claridad, como aparentemente lo percibieron los peritos policiales y el experto forense que leyeron en árabe la inscripción, ya que el cuerpo de Yazdgard hay que suponer tenía más o menos cinco días sobre un talud en la orilla del río antes de encontrarlo; por el otro, el hombre que colgaba en un almendro del malecón, tenía el rostro parecido a Bezabin-Yazdgard que en la vida real aparecía en un fresco pintado en una pared, que pertenecía a la dinastía Sasánida y que Benvenuto había visto en La Grande Galerie del Louvre, - en su visita por allí- ubicada en la orilla derecha del río Sena, con lo cual desistió del tema del suicidio para su próxima exhibición individual en Casa de Teatro.

1 comentario:

  1. Saludos muy interesante esta su articulo El NEYBA YORK TIMES estamos interesado en Publicar su articulo. Inf. daily@neybayortimes.ny.es

    ResponderEliminar

Por favor agalo con criterio