FERNANDO FERNANDEZ DUVAL
Mateo Morrison recibió hace pocos días el Premio Nacional de Literatura, que según el jurado seleccionador, fue por la calidad de su obra poética, por su dedicación a la educación y por su dilatada carrera de promotor cultural en la República Dominicana.
El Premio que se otorga a Mateo, es bien merecido, porque se reconoce la labor perpetua de un trabajador de la lengua y de la cultura; ya que su poesía, sencilla, pulcra, inagotable, de amplia base popular, amorosa y de un gran compromiso con los ideales de un mundo mejor, como lo soñaron nuestros Padres de la Patria, Juan Bosch, Caamaño, Luperón y Manolo, ha trascendido las fronteras de República Dominicana y de la cultura y la lengua dominicana que le dieron significado y significante a su obra, porque la obra de Mateo, traducida a otras lenguas, se ha hecho universal como la mejor poesía.
Como educador, Mateo es heredero del magisterio por el lado de su padre, un inmigrante jamaiquino que vino a crear academias de inglés en la zona oriental de la margen del río Ozama para quedarse, echar raíces profundas en estas tierras de tropico y cañas y dar los frutos que los dominicanos disfrutamos con la obra fecunda de Mateo.
Donde la obra de Mateo se hace epopéyica y grande como el pico Duarte, es en la promoción cultural, es decir, en la labor cotidiana de difusión de ideas y valores estéticos y en la creación de un nuevo paradigma de la acción que convierte la poesía en un arte de pedagogía popular, desencajado del circulo estrecho de los salones con caretas de la academia y de los clubes de alcurnia de la elite dominante. Fruto de esa acción, tenemos la fundación de los talleres de poesía donde se formaron poetas, ensayistas, narradores de altos quilates, en fin, artistas populares.
También Mateo se ha destacado como un eterno difusor de las ideas de un nuevo porvenir de hombres justos desde la militancia política en las izquierdas. Ha brindado apoyo a jóvenes de las más diversas regiones y clases sociales del país a través de los suplementos y publicaciones literarias que le ha tocado dirigir.
El Premio Nacional de Literatura a Mateo Morrison es, en otras palabras, el premio a la poesía misma y al trabajador incansable de la cultura, al intelectual comprometido con su pueblo, honesto, revolucionario, sencillo y humilde.
Celebremos pues, por las altas cumbres de Quisqueya, el Premio Nacional de Literatura 2010 otorgado a Mateo Morrison.
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